Paginas pasadas de La Mancha de la Calabaza que Ladra
    Esta web está en contra do peche de
    Aduaneiros sem Fronteiras


Dequesetrata
Paginas pasadas de La Mancha de la Calabaza que Ladra.
Paridas e insulsas historias en la inútil vida de La Mancha de la Calabaza que Ladra.

El Emilio de La Mancha
mancha en mac "pon un punto" com

Números atrasados
diciembre
dom lun mar mie jue vie sab
       
2005
meses

Suscripción a RSS desta página
Suscribir a una versión distribuida desta porquería por medio de RSS.

Saborines
Las diferentes maneras ver ésta página.

  • index
  • circa 1993
  • RSS
  • Si, ya sé, son espantérrimas, pero hasta que no me quite la desidia no veré como hacer otras más atractivas.

    Links
    Ligas a páginas de amigos o que me gustan, o que creo que hay que leer todos los días:

  • raelity bytes, del autor deste software, que me gusta por chiquito y ratonero (sabias palabras del Puppynator)
  • Miguel de Icaza
  • Nat Friedman
  • Jamie Zawinski
  • Federico «Quartik» Mena
  • Alan «El N0pal» Aspuru Guzik
  • Asteroide b612, un planeta para Ginger
  • Puppynator
  • P4ola
  • Amaya
  • Mala pécora
  • Daniel Guerrero
  • Ta3
  • Ion
  • Juantomás
  • Blog de La_Morsa
  • Ismael Olea ¿ese hombre?
  • Rebelion
  • Common Dreams
  • Barrapunto
  • You Are 64% Evil
    You are very evil. And you're too evil to care.
    Those who love you probably also fear you. A lot.

    How Evil Are You?


    How many cannibals could your body feed?


    This is the day you shall always remember as the day that you almost caught Mancha.

    Which movie was this quote from?

    Get your own quotes:




     Bitacoras.com

           
    miércoles, 21 septiembre 2005

    The Zoo Of Tranquillity - Contemplating Mortality

    El largo fin de semana pasado fue el vigésimo primer aniversario de La Jornada el domingo 18 precisamente pero usualmente lo celebran el día 15, ya que el 16 es día de descanso obligatorio y no hay periódico, así que «los jornaleros» tienen un día para recuperarse. El caso es que mi amigo Mario Netzul me llamó para ver si quería ir a la cena-fiesta. No me sentía bien, probablemente por las tres horas que me tomó regresar de la Cámara a la casa, ya que nos dejaron salir a las 13.00, o quizá por la brutal cena del día anterior. En fin, que no me sentía bien y le dije que mejor le invitaba unas cervezas el sábado.

    El lugar donde nos tomamos las susodichas está en la Condesa y se llama «Ruta 61 Hoochie Coochie Bar». El nombre me conflictúa mucho, porque traducido sería algo así como el «Bar de las partes pudendas de mujeres que se visten como prostitutas de la autopista 61». Por partes. Ruta obviamente está en castellano en contraste con el resto que está en inglés, pero ruta 61 obviamente se refiere a la Highway 61 o «autopista del Blues», ya que corre paralela al Mississipi desde Nueva Orleáns hasta la frontera con Canadá, pasando por Duluth, Minnesota, ciudad donde nacieron Bob Dylan y mi estimada amiga Larissa Carlson. Bar es palabra aceptada en castellano, no hay problema. Pero lo de «Hoochie Coochie» desencaja con el resto y además deja falsas esperanzas. Literalmente hoochie es un término sexista y denigratorio para describir a las mujeres que se visten de una manera sexualmente llamativa sin que necesariamente sean prostitutas. Coochie es una forma, igualmente denigrante, de referirse al órgano sexual femenino. Directamente la frase «hoochie coochie», como parte de la cultura popular, está inmortalizada en el blues «I'm your hoochie coochie man» de Willie Dixon donde explícitamente se entiende que «I'm your hoochie coochie man» significa «soy un mujeriego». Abreviando, el nombre me causa un gran conflicto porque no se si se refieren a las partes pudendas de las mujeres que viven o merodean en las cercanías de la autopista 61 o el bar de los mujeriegos que está en alguna parte de la autopista 61 o cualquiera de las demás combinaciones que se pueden dar. La mentada autopista 61 mide más de dos mil kilómetros. Sobre de ella, han de haber cientos de bares que se llaman o que se podrían llamar así y seguramente hay decenas de miles de prostitutas. Por eso me confunde tanto, a final de cuentas es la combinación de tres conceptos que nos son muy conocidos a todos los que nos consideramos bluseros (salvo por el tío de Carlos Palomino, que es blusero de profesión porque vende blusas en el mercado de la Lagunilla) pero es demasiado vago.

    El caso es que cuando llegamos estaba una banda que se llama algo así como «Sammy Boy Blues Band» o «Sammy Boy y sus muchachos» ---que es un decir, porque sólo el baterista parecía tener menos de 50 años---. No es recomendable hacer una reseña de una banda cuando se llega pasada la mitad de la presentación, como en nuestro caso, pero ¡qué caray! Igual va. Como es costumbre en este tipo de sitios, aprovechan al máximo el espacio para poner el mayor número de mesas posible y terminan dejándole a la banda un espacio apenas indispensable para no caerle encima al público. En este caso, al ser un cuarteto, al menos podían moverse un poco.

    Ya mencioné a un baterista, por supuesto hay un bajista y quedan dos guitarristas: Sammy y el otro. Dijeron un par de veces sus nombres, pero no los recuerdo. Los dos guitarristas se alternaban el papel de líder y de acompañante y la voz fue la de Sammy. Me parecieron buenos y con gusto los escucharía de nuevo. A su favor: tienen un repertorio amplio, saben de blues y prenden a la gente. En su contra: algo en el sonido no estaba bien. Podría ser un cable que metía ruido, un amplificador dañado o algún tipo de interferencia. Al principio pensé que era la acústica del local, pero con la siguiente banda no pasó.

    La siguiente banda: «La vieja estación». Un grupo de chavos argentinos, muy bien acoplados, roles muy bien definidos y con buen sonido. Desde el principio es claro que hay disciplina y pasión en el grupo. Son un baterista (el único «añejo» en el grupo), un bajista (muy efectivo), un pianista excelente y dos guitarristas, en la clásica conformación con uno en el rol de primera voz y guitarra acompañante y el otro en la guitarra líder. En algunas piezas los acompañó el «Pelusa» en la armónica y me parece que demasiado bien para no ser un miembro de tiempo completo de la banda, pero esto no lo aclararon e igual y lo es, entre copa y copa. En otras piezas la banda acompañó a una cantante, Malena Rouge, motivo por el que fuimos a este lugar. Mario me dijo «tienes que oír a esta chava, canta con mucha intensidad» y en efecto, creo que lo mejor de la noche fue oírla, tiene una voz estupenda para el blues y una disposición impresionante. También cabe aclarar que Malena es mesera en el bar y es una mujer bajita y menuda mientras se mueve entre las mesas, pero cuando canta parece medir tres metros y pesar doscientas arrobas.

    Como decía unas líneas más arriba, el escenario es muy pequeño y ya con siete gentes arriba, siendo una de ellas un huracán, se nota una cierta incomodidad dado que el pianista, el baterista y el bajista (y el «Pelusa», que no ocupa poco espacio) están arrinconados para dejar un poco de libertad a los guitarristas y la cantante.

    Van unas fotos cortesía de Mario (que anda presumiendo una cámara nueva que esta padrísima):

    Muy buena la presentación y el público prendidísimo. Las únicas dos cosas que les podría reprochar a los de «La vieja estación» es que no toquen material propio y que cuando están sin «Pelusa» o Malena, no tienen identidad. Hacen muy bien los covers, pero cuando quiero oír a los Allman Brothers pongo un disco de ellos, no iría a un bar a oír a una banda hacer una versión fiel.

    Es cuanto señor presidente.

    PD. En la Cámara ya inició el período de sesiones y ahora los deliciosos pastelillos de la cafetería se terminan temprano. Malditos sean los diputados y sus asesores.

    []permanent link

    martes, 16 agosto 2005

    Careful with that axe, Eugene

    La semana pasada tuve gripa, bueno aún la tengo pero no tan fuerte. El viernes no fui a trabajar por que me quedé dormido y como me descuentan el día si llego después de las 9.30, pues me dió igual: día no pagado, día no trabajado. Me quedé dormido, porque buena parte de la noche me la pasé tosiendo, sonándome y cuestionándome si los Pumas volverán a ganar un campeonato.

    En fin, aproveché que no fui a trabajar para ir a la facultad a firmar no sé qué contrato y luego a pagar el teléfono. Cuando regresé a la casa me volví a meter en la cama, leí un buen rato y dormí el resto. Ya en la noche ví una peliculilla, Bullets over Broadway y me acosté temprano.

    El sábado amanecí un poco mejor, pero por precaución me quedé toda la mañana en la cama leyendo. A continuación describiré los síntomas porque son interesantes. Para empezar, tenía la garganta como cerrada y muy seca, me dolía igual pasar líquidos que sólidos. Apenas comí en esos días, pero procuré tomar muchos líquidos. En las narices tenía la sensación esa como cuando meto un alambre de púas por una nasa y la saco por la otra y comienzo a moverlo oscilatoriamente de un lado al otro. No sé porqué sigo haciendo eso, ya no es divertido. En los oídos, es como cuando apoyo un clavo contra la pared y la punta la meto en el oído y empujo la cabeza contra la pared mientras canto «Lilí Marlen». En las articulaciones es esto del estiramiento en el potro sin la emoción y picarezca de los latigazos con suplicios. Creo que ya he dado suficientes indicios de cómo me sentía.

    El caso es que el sábado estaba yo dedicado por completo al dulce facer niente cuando se me ocurrió llamar a Fabiola para ver si quería ir al cine. Prendí el celular para buscar su teléfono y ahí estaba, un recado de Luis Felipe Figueroa, un amigo de «mushos» años. Que era el cumpleaños del «Gato» (Salvador Medina Morán) y que habría una pequeña reunión o souree a unas cuantas cuadras de mi casa.

    Me fui lo más rápido posible, porque habían citado a las 16.00 y ya eran las ocho pasadas. Estaban mis más viejos amigos, es decir, mis amigos de más tiempo: los hermanos Enrique y Fernando Moncada Cooley, Tomás Jóven, Tino Gutiérrez y el antes mencionado Luis Felipe. Departimos, bebimos, comimos (bueno, ellos, porque yo seguía con la garganta cerrada), cantamos canciones y jugamos charadas hasta que nos dijeron que el congal ya iba a cerrar y nos fuimos unos cuantos a casa del buen Tomás, el hombre que ha sobrevivido a dieciocho sobrinos.

    Ya en la intimidad de unos cuantos, charlamos sobre esas cosas que en público nadie menciona, como el sabor favorito de yogúr y cuantas veces al día decimos «peculiar». Cosas que quizá debería de callar, pero de eso se tratan los Blogs, de soltar toda la sopa de lo que uno piensa y siente. El mío es el de limón, pero como raras veces lo encuentro, consumo el de durazno. Hoy sólo he dicho peculiar una vez, bueno dos.

    Decía yo que en la intimidad y calor que siempre nos ha dado la casa de Tomás, departimos de cosas más interesantes. Salvador me habló de su renovado interés por la egiptología, lo cual me parece estupendo. Con Tomás hablé poco, apenas en el trayecto hasta su casa, sobre su trabajo y de cómo y cuánto yo odio el mío. Luego, como siempre, de cine y música.

    Enrique me reclamó que haya escrito en éstas páginas que no me gusta la ciencia ficción, ya que el sabe perfectamente que uno de mis autores favoritos es Fredric Brown y que «El ratón estelar» es uno de los libros que más atesoro. Pero eso es otra historia y en otro momento lo contaré. Sólo adelantaré que a Brown lo pongo en la categoría de los autores de ficción, genero que es mi favorito, junto con Borges y Vian. (Señor Fox, si usted lee esto, sepa que mi Borges es su «José Luis Borgues».)

    Fernando nos habló largo y tendido de sus inquietudes con respecto a las hijas de su primer matrimonio. Bueno, en realidad todo de lo que nos habló tenía que ver con su decisión a irse a vivir a Toronto, donde ya está otro de los hermanos Moncada, Sergio.

    Fue una velada encantadora y como cada vez que los veo, al final me quedó esa sensación que los diccionarios describen como bonhomía.

    []permanent link

    lunes, 01 agosto 2005

    Dancing barefoot

    En mi no tan nuevo trabajo, al principio me pagaban con un cheque de Bancomer, ningún problema con esto, de hecho me agrada la idea y espero que al final de esta nota termine convenciendo a más de uno de mis motivos.

    Decía que me pagaban con cheque y que me agrada. Al menos hasta la última quincena, es decir el viernes pasado, me dieron un cheque y espero que permanezca así, aún en contra de la circular del 20 de julio en la que le informan a los coordinadores administrativos de que ya no será así y que todos los empleados de la Cámara de Diputados deberán de cobrar por banca electrónica.

    Varios nos inconformamos y desconozco las razones de todos los demás, pero expondré las de Casimiro, Luis y las mías. En primer lugar, nos molesta que de manera pontífica se nos obligue a tener cuenta en un banco determinado, sin dejar de lado que personalmente considero inmoral a todo el sistema bancario y sería muy felíz si pudiese evitar tener una cuenta bancaria y una tarjeta de crédito. En segundo lugar, los bancos cobran por cuanto concepto pueden y las cuentas de «nómina electrónica» tan inocentemente disfrazadas de libres de cargos tienen los siguientes cargos escondidos: los bajos intereses (o en ocasiones inexistentes) que pagan son una pérdida directa en relación con una cuenta de ahorros normalita, cobran por disposiciones y consultas de saldos después de un cierto número que nos «obsequian», y el hecho de que no permiten que los retiros en cajeros automáticos, que es precisamente el medio natural para este tipo de cuentas, sean mayores a una determinada cantidad diaria es en sí una garantía de permanencia de capital en sus cuentas que les permiten hacer jugosos negocios financieros a cuenta de las cientos de miles de cuentas de pequeños clientes. Por supuesto que se puede retirar una cantidad mayor en una sucursal, pero por supuesto que esto tiene un cargo adicional.

    El tercer motivo es que el banco que nos pretenden imponer, Bancomer, tiene muy pocos cajeros y además con frecuencia no tienen dinero.

    Por último, el riesgo de ser asaltado en un cajero es muy alto y los fraudes con este tipo de tarjetas son cada vez más frecuentes.

    Ahora vamos por la parte práctica. Relataré someramente mi experiencia del sábado pasado. Muy en contra de mi costumbre me levanté temprano (en sábado ¡por Almergín!) y me fui a Perisur porque iba a hacer uso de tres bancos: cambiar el cheque en Bancomer, depositar en HSBC y pagar la tarjeta de crédito en Santander. Se que dirán «el tipo que acaba de echar pestes del sistema bancario, no va a uno sino a tres en el mismo día.» «Está majareta perdido» dirán unos. «Es un hipócrita» dirán otros. «Págueme señor Magariños» dirá mi casero. «Pese a todo lo quiero como a un hijo» dirá mi madre.

    El caso es que allá voy armado tan solo con un libro dispuesto a pasar varias horas formado. Mis peores cálculos resultaron ser los optimistas. La fila en Bancomer era como para regresarse de inmediato a la cama. Pero fui paciente y leí unas veinte páginas. Un detalle curioso es que había dos hileras, la clientes del banco y la de «usuarios», eufemismo por «indeseables que aún no son nuestros esclavos vía una cuenta». Bueno, pues lo curioso es que la de clientes era más larga que la de usuarios, o sea que en caso de haber cedido a tener una cuenta con ellos, mi espera habría sido aún mayor.

    Cambio el cheque por una cantidad entera (no muy grande, pero no pienso poner mi salario en el WEB) con 69 en la parte fraccionaria. Es decir, 69 centavitos o dos terceras partes de un peso. Pues cuando me dieron lo correspondiente a la cifra indicada en el cheque, ni soñar con el famoso «redondeo», que en este caso sería a mi favor con lo que el banco me daría un centavo, no, nada de eso, no solo hubo rendodeo a mi favor, sino que tampoco hubo 69 centavos.

    Por mucho que odie a los bancos no me detendría a reclamar una cantidad así, no por ellos sino por respeto a todas las personas que estaban detrás de mí en la fila. Sin embargo, me reservo y ejerzo el legítimo derecho a desear que esa pequeña cantidad, esas moneditas sean puestas a resguardo por las progenitoras de los ejecutivos más altos del banco en un lugar específico de su anatomía, el cual no habré de mencionar, pero que todos saben que es un lugar donde difícilmente llega el Sol.

    Con el «efectivo» (tanto como lo pueda ser) en la bolsa del pantalón me voy al siguiente banco, el HSBC. Cuando lo elegí como mi banco fue por lo que el Puppy define como «chiquito y ratonero», un banco pequeño, con pocos clientes y con la ventaja de que tiene sucursales por todos lados. Pero mi elección es de cuando se llamaba Bital y tenía una sucursal a tiro de piedra de todos los lugares que acostumbro. Los lugares a los que acostumbro ir, no los lugares a los aocstumbre tirar piedras. No es que acostumbre tirar piedras, que no se entienda eso. Tampoco es que no tire piedras, de vez en cuando alguna tiraré, que se siente muy bien, pero no me gustaría que me clasificaran como «mira, ahí va ese que tira piedras» ni que me llamen «el "tira piedras" de San Ángel». O sea que en mis días alguna piedra habré tirado y probablemente aún me quedan algunas por tirar, pero espero que no me recuerden por eso. Al menos no solo por eso. Espero que me recuerden por haber tirado otras cosas, como botellas de cerveza en la carretera, colillas de cigarrilos en las alfombras de casa mis amigos, mi vida por el caño, etc.

    Bueno, aclarado el punto, continúo. En HSBC también siguen el popular método de tener una fila para los clientes y otra para los «indeseables», pero a diferencia de en Bancomer, la de clientes es menor. Aquí el tiempo de espera fue de apenas tres páginas. A cambio de la rapidez, me llevé un susto. Cuando me dió el recibo de la transacción, vi primero que el depósito registrado era por una cantidad menor (siempre reviso que el depósito sea a mi cuenta y por la cantidad correcta) y le dirigí una mirada asesina al cajero, tan asesina que se apuró a decirme que un poco más abajo estaba la cancelación de la transacción y un poco más aún la transacción correcta. Con todo pasé directo al cajero a confirmar el saldo. Todo bien.

    Siguiente estación: Banco Santander. Una sola fila, me parece estupendo, tampoco me agrada que se nos clasifique por el emblema del banco que nos explota. A los ojos del sistema bancario, todos deberíamos de ser iguales y no como en Bancomer que destinan más cajeros a los clientes (y aún así la fila era mayor). Tiempo de espera, unas cuatro paginillas. Me suena a que no es tan mal banco y justo cruzando la calle donde vivo hay una sucursal.

    Muy bien, ahora sí va la explicación de por qué pasé por todo ese martirio innecesario con una sonrisa en la boca cuando bien podría haber depositado el cheque en mi cuenta en una sucursal pequeñita y más rápida y haber pagado allí mismo la tarjeta de crédito (sí, ya se puede pagar la tarjeta de cualquier banco en cualquier otro). Pensarán que es porque me quería ahorrar esos dos días (cuatro por ser fin de semana) de espera en lo que «pasa» el cheque y para ganar unos centavitos mas de intereses. No, rotundamente no. La verdadera razón es que lo hago por insurgencia.

    A los bancos les salen muy caras las transacciones en ventanilla: renta de un local (energía eléctrica y demás incluidos), salario de los cajeros, papelería, trasladar el dinero, vigilancia, etc. Entonces cuando he de usar un sólo banco, voy a la sucursal más pequeña para inflar las estadísticas de uso de esa sucursal y que no la desaparezcan y cuando he de usar varias, pues voy a un centro comercial, porque además de la comodidad de que estén las sucursales juntas, también hay que inflarles las estadísticas de las sucursales más caras en términos de renta. La segunda razón es que a nadie, salvo a los bancos, le conviene que se pierdan más empleos: los de los cajeros, los mensajeros que mueven papelería, etc. Por que a mayor desempleo, mayor competencia laboral, menor oferta, y toda una cadenita de desventajas que cierran con el broche de oro: mayor violencia en los asaltos.

    Respecto al último punto, aún cuando los dos bancos entre los que moví la mayor cantidad de dinero están prácticamente «puerta con puerta», el riesgo a un asalto no deja de existir. Incluso después de depositar el dinero, si te han seguido, saben que al menos tienes la cantidad que acabas de depositar en la cuenta con altas posibilidades de que sea mucho más. Entonces te conviertes en una presa atractiva. Mi solución es mantenerme el mayor tiempo posible en movimiento entre tiendas grandes: ir a «revistear» al Sanborn's, ver los objetos de cocina en Liverpool y Palacio de Hierro, las guitarras y pedales de efectos en Casa Verkkam y Sala Chopin, las pipas en la tabaquería, los libros en el Parnaso, los DVD y CD en Mix-Up, los «gadgets» en Radio Shack, etc. Si te van a asaltar que lo hagan mareados y que se lleven la buena impresión de que eres una persona educada y de gustos refinados, que te vean probando una Gibson y no una vulgar Yamaha, preguntando por los discos de Terry Riley y no revisando los discos con descuento de música norteña, escudriñando la sección de cine de arte y no preguntando si ya les llegó «Dos rubias con pelo en pecho». Bueno, ese es mi consejo.

    Me falta poco para llegar a los diez kilobytes, y para completarlos escribiré un poco sobre el libro que estoy leyendo: «Buenos días, pereza. Estrategias para sobrevivir en el trabajo.» de Corinne Maier. En primer lugar debo aclarar que llevo casi un mes «checando» tarjeta de las nueve de la mañana a las siete de la tarde. Diez horas he de pasar en la Cámara, con la libertad de salir dos horas a comer. ¡Dos horas! Demasiado tiempo para comer, muy poco para ir al cine, pero de todas maneras, ni lo uno ni lo otro en las inhóspitas tierras que rodean a la Cámara. Así es, ni un lugar donde pueda comer decentemente, ni un cine pasable al que pueda ir, así que me quedo a comer en mi escritorio. Diez malditas y miserables horas. Y el mal trago de tener que moverme en la mañana por el pesado tránsito de los que también se apuran por llegar a su oficina porque «checan» tarjeta. Y el más aún amargo trago de salir junto con la horda de oficinistas descontentos con urgencia, como la mía, por llegar a su hogar y olvidarse de lo desagradable que es estar en una oficina. Tan desagradable que mejor lo continúo mañana.

    Saludos, habibis.

    []permanent link

    martes, 19 julio 2005

    There's a heartache following
    Es complicado vivir solo y tener un trabajo de tiempo completo fuera de casa. El viernes pasado llegó el recibo por el consumo de energía eléctrica. Es asunto de otra historia el porqué llego por una cantidad desorbitante y también porque llegó cuatro días después de haberse vencido, lo importante es que ya no lo podía pagar en el banco y tendría que ir a pagarlo a las oficinas de la sucursal.

    No pude ir antes de hoy, por razones que no vienen al caso. Sólo diré que luego de preparar toda la logística llegué a la conclusión de que mi única posibilidad era llegar a las 7.30 esperando ser de los primeros antendidos para poder salir con rumbo a la cámara antes de las 8.15.

    Cuando iba caminando hacia la sucursal, pasó corriendo a mi lado un perro muy joven y muy sucio, de estos con el pelo un poco largo. Llevaba un pedazo de pan en el hocico y pensé que aquello de que «a todo perro le llega su hueso» en este caso se había quedado en un mísero pan humedo, pero el cancillo iba más que felíz.

    Cuando llegué a la sucursal me sorprendí porque ya habían varias personas esperando a que abriese. Mi teoría de que a las 7.30 no iba a haber nadie y sería el primero en entrar se derrumbó. Durante la media hora que esperé afuera, mientras leía fragmentos de «Buenos días, pereza» de Corinne Maier, conté varias veces las personas antes de mí: 32. Calculé varias veces el tiempo que me tomaría llegar a la ventanilla: «si cada minuto atienden a dos personas, quince minutos. Demasiado optimista, una persona a lo mucho. Media hora, no llegaré a tiempo al trabajo ni de broma.»

    Seguía leyendo y seguía pensando en lo terrible de la situación, pero no tenía remedio, peor sería que me cortaran el suministro eléctrico.

    A las ocho en punto abrieron las puertas y entramos respetando la cola. De inmediato saqué el dinero y comencé a contarlo para ver de pagar la cantidad exacta y estar el menor tiempo posible: 3 819 pesos. Justo terminaba de contarlo y alguien anunció: «los que tengan el importe exacto por favor pasen directamente a la ventanilla porque no tenemos cambio.» Pagué el tercero. Salí en menos de diez minutos.

    Regresé casi corriendo a la casa, tomé el auto y salí a tiempo rumbo al trabajo, pensando en la buena suerte que había tenido.

    Como todos los días desde que están construyendo el segundo piso, salgo de la casa rumbo al sur sobre avenida Revolución, doy vuelta a la derecha pasando el mercado Melchor Múzquiz, tomo la primera calle a la izquierda, de frente hasta llegar a Loreto, de nuevo a la izquierda, espero el semáforo y de nuevo a la izquierda para retomar Revolución hacia el norte. Todo va bien.

    Poco más adelante de mi casa reconocí un bultito en la calle: el joven perro y su pedazo de pan, destrozados.

    Ninguna prisa vale tanto dolor.

    []permanent link

    martes, 28 junio 2005

    God! You're such a bitch
    Hace unos días necesité un cable para la Mac y aproveché para ir a conocer la tienda Mac Inside que pusieron al lado del Lumen del Relox. Muy interesante el lugar. Parece cualquier cosa menos una tienda de computadoras, o al menos del tipo a las que está uno acostumbrado. Para empezar no hay un chalán lleno de tatuajes y con un corte de pelo extraño farfullando groserías en hexadecimal, no hay ni un sólo cable tirado ni máquina despanzurrada alguna. De las paredes no pende ningún disco duro destripado ni una colección de disquetes en diversos tamaños.

    Se pregunta por algo y las respuestas son directas y simples, nada del arduo intercambio de preguntas con trampa y la no tan oculta intención de averiguar qué tanto sabe el otro del tema. Un ajedrez en el que las piezas son números de parte en un catálogo de procesadores y tarjetas madre, complicadas configuraciones de «pines» o simplemente un duelo de divisiones de frecuencias de reloj y compatibilidades con memorias.

    Nada de eso. Todo muy pulcro, decorado en colores pastel y con luz indirecta.

    Cuando me dieron el cable, en una linda bolsita de diseño con unos cordelillos a modo de asas no pude evitar pensar en la de veces que me han entregado los cables en la mano o envueltos en papel periódico o de la vez aquella en que me sujeté los pantalones con un cable eléctrico. Ese día salí de la tienda como si fuese una quinceañera que se acaba de comprar unas braguitas.

    []permanent link

    miércoles, 01 junio 2005

    David's On The Road Again
    Bien, finalmente La_Morsa ha puesto un blog. Se le puede leer en el, sorpresivamente bautizado, Blog de La_Morsa. Aún no lo leo todo, pero tiene entradas buenísimas, como la del 18 de mayo.

    En este par de meses de inactividad en el blog en realidad han pasado un montón de cosas. La Primera es que estoy trabajando en la Cámara de Mantenidos, justo en la Dirección General de Crónica Parlamentaria, donde se hacen la Gaceta Parlamentaria y el Diario de los Debates. Mi trabajo tiene que ver con llevar los contenidos de estas dos publicaciones a una base de datos en formato XML. Mi mayor obstáculo es que leo de cabo a rabo los ejemplares. Son taaan divertidos los debates en la tribuna de la cámara. Podría escribir por días enteros de todas las barrabasadas que se dicen y las corruptelas en las que andan metidos.

    Hoy no escribiré mucho y quiero terminar agradeciendo a todas las personas que, tanto en persona como por emilio, me han pedido que siga escribiendo. A las que me han suplicado que no lo haga, que son muchas más que las primeras, pues ya ven: por contreras lo seguiré haciendo.

    []permanent link

    sábado, 02 abril 2005

    Einstein on the beach

    Hola habibis, imagino que habrán leído de lo de la sección instructora y el desafuero a AMLO. Si no lo han hecho, les recomiendo que se salten toda la paja al respecto y se vayan directo a leer el artículo de Horacio Duarte, diputado por el PRD y presidente de la sección instructora. No quiero comentar al respecto nada más que gracias a todos los imbéciles por el «voto útil».

    Bueno, hoy me levanté muy tarde, pero con ganas de dar batalla, así que en cuanto terminé de desayunar y leer periódicos puse «Einstein on the beach» de Philip Glass y Robert Wilson, la ópera de mayor duración que tengo ---poco más de tres horas--- y a todo volúmen (para deleite de mis vecinos) y me puse a limpiar mi habitación.

    Saqué las pilas de revistas que tenía en el suelo rodeando mi cama. Los ejemplares más viejos que estaban hasta el fondo de la más vieja de ellas datan de julio de 1999 así que podrán imaginar lo que era aquello.

    Pero eso no quiere decir que realmente esté ordenando mi casa. No, simplemente estoy haciendo espacio para las nuevas pilas. Las anteriores forman ahora unas lindas torres en el cuarto de las visitas. Cinco torres de más de metro y medio de altura. Mi habitación se ve ahora más grande, casi vacía diría yo.

    Holgar, dulce holgar

    Cuando terminé de limpiar regresé a mi pasatiempo favorito: «il dulce faciere niente» y héme aquí escribiendo acerca de lo poco que hice hoy. Bueno, ni modo, ahora habrá que trabajar.

    []permanent link

    viernes, 25 marzo 2005

    My street stinks

    Unos cuantos días muy movidos. Para empezar: la actualización de Tupelo. Ya es una máquina con Fedora Core 3. Tiene la ventaja de que ya tengo todos los nuevos programas de Gnome que antes sólo podía corren en la lactoc (¿qué será más correcto lactoc o comcutadora cortátil?). La otra es que ya terminé de hacer todas las ilustraciones para el libro que estoy formando. Acastán, por si les interesa verlas. De algunas estoy muy orgulloso, de otras prefiero no hablar y algunas las tendré que rehacer. Hay una que es una espinita en el ojo: la f1-9-2-1. Esta no la terminé. Es un toroide con una espiral que la recorre. Puedo dar una descripción matemática de la espiral, pero no soy capaz de dibujarla. Me esperaré un par de días y la volveré a tratar de hacer. Igual tengo que hablar con los autores del libro y trabajar con ellos el asunto, porque lo que he hecho es copiar tal cual las ilustraciones que ellos hicieron a mano, pero creo que son demasiado sencillas. Igual y después de hablarlo, resulta que lo que querían es más complejo que lo que ví.

    Fuera del mucho trabajo, antes de ayer le caí al Alexander e intercambiamos puntos de opinión, música, consejos, etc. hasta que nos dimos cuenta de que ya eran las cinco de la mañana.

    En lo que estuve allí habló por teléfono con su mamá. Mientras le dictaba una dirección de correo electrónico pesqué, que en ruso, arroba se dice sabaka. Cuando terminó la conversación le pregunté si era correcto y me dijo que más bien sabaka quiere decir perro y que le llamaban así, porque la arroba parece un perro. Después de examinar por largo rato la arroba, llegué a la conclusión de que sí, de que a la distancia adecuada un perro y una arroba son imposibles de distinguir el uno de la otra. El problema es que la distancia adecuada es algo así como de Moscú a Minsk.

    Hoy fui con Karla y su amiga noruega Bentine (¿a poco no tienen nombre de medicina? Salvo por la forma como se escribe, podría pasar por un medicamento para el asma) a desayunar al centro de la ciudad. Me esperaba encontrar con un paraíso desierto, las calles libres de autos, muy poca gente, etc. Primera sorpresa: el periférico como si fuera viernes de quincena. Segunda sopresa: el centro retacado de gente. Mi interpretación de los hechos es que la gente tiene poco dinero y entonces no se va de vacaciones, o al menos esa es mi excusa, porque de tener dinero, no estaría escribiendo esto, estaría dando vueltas por las islas griegas o en Madagascar.

    Pero bueno, no sólo fue desagradable encontrarse con tanta gente en el centro, sino que además hacía un sol insoportable, y regresé a la casa con dolor de cabeza.

    Igual, no sé si fuese parte de la mala experiencia o influencia de ella, pero el Café Tacuba ya no me gusta para ir a desayunar. En principio, la comida nunca me pareció muy buena, hoy en particular no me gustó. Luego está el detalle de las estudiantinas. Creo que voy a dedicar el resto de mis días en desarroyar un rayo de la muerte con el que pueda desintegrar exclusivamente a los «tunos». Ustedes no me lo creerán en este momento, pero les estaré haciendo un gran favor.

    Sí, sí, ya se que se ven muy inocentes y festivos, con sus estúpidas capas negras, los listones de colorines, los ridículos pantaloncitos a media o alta pantorrilla y la chaqueta con mangas de rumbero. Pero lo que no ven son sus aviesas intenciones, lo que esos quieren es conquistar al mundo y convertir a todas las personas que en él habitan en zombies sin voluntad. Lo que buscan es idiotizarnos a todos y convertirnos en sus esclavos. ¿Cuál si no puede ser la intención de cantar a coro algo tan tórpemente ridículo como «De colores»? ¿Hay algo más perverso que hacer una versión bastarda para mandolina, guitarras y pandereta de «Sebastopol»? ¡Cuidado! Muchísimo cuidado con esas estudiantinas, quieren terminar con la civilización.

    Bueno, la verdad es que me parecen insoportables y no por eso iré por ahí matándolos, pero sí que les trataré con la peor de las indiferencias.

    Ya para terminar, leí en el «blog» de Juantomás su opinión acerca de la posición de HP dentro de la EDS y el FUD que están lanzando contra la estabilidad y escalabilidad del software libre y luego otra opinión acerca de la libertad en la generación y difusión del conocimiento, artículos buenísimos, pero al final pone como muestra tres URL, dos de las cuales presentan los siguientes detallarines:

    Y podría ponerme ahora mismo a escribir un libro con mis opiniones al respecto, pero hoy sólo quiero hacer notar que estoy harto de ver tantas aplicaciones mal hechas alrededor de PHP y MySQL, que son dos de los ejemplos de poca escabilidad y estabilidad. Sin embargo, son tan populares las aplicaciones LAMP (Linux, Apache, MySQL & PHP) que dan náuseas. ¡Arriba las aplicaciones LAPP (Linux, Apache, PostgreSQL & Perl)!

    []permanent link

    lunes, 21 marzo 2005

    Artisticidio

    Hola habibis. Estos han sido días aciagos. Por motivos diversos decidí que Tupelo necesitaba una remozada en cuanto a sistema operativo. Pasé dos días respaldando lo que más miedo me da perder y hoy en cuanto terminé, comencé el cambio. Por supuesto estas cosas en teoría son facilísimas. Por supuesto en teoría nunca hay problemas. Claro que en teoría...

    Bueno, como diría Jonás, el abarrote está así: la máquina bootea perfecto, pero no termina de levantar X porque no reconoce el «mouse» (roedor me es un palabro agradable, pero poco difundido) y se queda la pantalla en negro, pero sé que está corriendo esto:

    root      3263  0.0  0.4 12452 2320 ?        Ss   01:51   0:00 /usr/bin/gdm-binary -nodaemon
    root      4257  0.0  0.2  6148 1148 ?        Ss   01:51   0:00 /bin/sh /etc/X11/gdm/XKeepsCrashing
    root      4291  0.0  0.0  2196  356 ?        S    01:51   0:00 /usr/libexec/gdmopen -l /bin/sh -c /etc/X11/gdm/XKeepsCrashing -noopen
    root      4296  0.0  0.2  5476 1148 tty13    Ss+  01:51   0:00 /bin/sh /etc/X11/gdm/XKeepsCrashing -noopen
    root      4383  0.0  0.2  5132 1260 tty13    S+   01:51   0:00 /usr/bin/dialog --yesno I cannot start the X server (your graphical \
    interface).  It seems that the pointer device (your mouse) is not set up correctly. Would you like to view the X server output to \
    diagnose the problem? 10 50
    
    Y cuando ejecuto un kill -TERM sobre el gdm, entonces cambia a esto:
    root      4437  0.0  0.2  6292 1284 tty13    S+   01:55   0:00 /usr/bin/dialog --msgbox I will disable this X server for now.\
    Restart GDM when it is configured correctly. 8 50
    
    El problema es que el roedor está tan correctamente bien configurado, que es el mismo que tenía y que uso en las otras máquinas que están conectados al «KVM Switch». Pero bueno, cedí y corrí desde fuera el programa que cambia la configuración del roedor y detectó el mismo trasto. El error persiste. También la frustración.

    En la mañana me llamó Esteban y me contó sus penas con la laptop que compró el miércoles y a la que no le ha podido configurar correctamente el «mousepad». En estos momentos maldigo a todos esos fabricantes de hardware que no soportan Linux correctamente. Sólo espero que terminen en el infierno, en una sala donde las calderas estén descompuestas y sea imposible bajarles la temperatura a la calidez de las otras salas.

    Bueno, cambio de tema. Ayer en la tarde fui con Cristina a una obra de teatro que se llama Blod. Me pareció muy fuerte, pero buena. Me quedaron muchas dudas respecto a la trama y cómo se resuelven al final. Al salir encontramos a unos amigos de Cristina que también la habían visto y uno de ellos es actor y nos comentó que el previamente había visto la obra en Canadá y que faltó una escena, que definitivamente es crucial, en ésta puesta en escena. Pese a todo estuvo muy bien. Verán por qué.

    Quedé de verme con Cristina en la Zona Cultural de C.U. demasiado cerca de la hora de inicio de la obra. Cuando llegamos a la taquilla nos llevamos la doble sorpresa de que no sólo no había boletos, sino que prácticamente ese era el último día, ya que la función del día siguiente, que era realmente la última función, sería sólo para invitados de los actores. No nos dimos por rendidos. Nos acercamos a la entrada común de las dos salas e insistimos en que nos dieran chance de comprar boletos en caso de que no llegaran todos los que sí tenían. Nos dieron con las puertas en las narices.

    Tengo que decir en éste momento que tampoco había entradas para la obra que se presentaba simultáneamente en la otra sala. Lo digo, porque después de que nos cerraron la puerta en la cara, llegó Susana Zabaleta ---sí, para los que se lo preguntan, sí está mega reinita en persona--- con un tipejo (¿envidia?), se acercaron a la taquilla y de inmediato les dieron boletos para la otra obra y les abriron las puertas como si nada.

    Ahora sí, con el rabo entre las piernas nos íbamos cuando Cristina vió que la puerta de entrada a la otra sala, que está medio nivel abajo de la grande, seguía abierta y nos acercamos a ella con caras de desconsuelo.

    Un chavo que estaba dentro le ofreció la invitación que le sobraba a Cristina, que fué quién habló, y yo me quedé con la idea, de que pues bueno, pues me regresaría a la casa a seguir respaldando a Tupelo. Sin embargo, era una invitación doble y nos dijeron que nos apuraráramos a tomar asiento, que sólo quedaban cuatro disponibles. Así fue como finalmente pudimos ver la obra.

    Saliendo nos fuimos a esperar a César López Natarén que estaba al lado en la Nezahualcóyotl en el cierre de temporada de la Ofunam. Tocaron el Réquiem de Verdi, que no es una pieza que me guste mucho, pero habría ido gustoso. Oímos el final desde el gallinero.

    Cuando salió Cesar (y Carlos, el «Natorro») comenzó a barajarse la idea de irnos al Noche de Primavera de la Ciudad de México. El atractivo principal para ellos era que estarían Celso Piña, varios grupos de salsa y trios. Los que me conocen, sabrán de mi aversión a la cumbia, la salsa y últimamente a la música de trios. Pero bueno, a final de cuentas, terminaron convenciéndome.

    Luego de varias vueltas y una larga escala en casa de Cristina, llegamos al Zócalo y conseguimos unos programas. La verdad es que la oferta estaba buenísima. Música de todo tipo por todo el centro y grupos de performanceros, «saltimbanquis», malabaristas y gente en zancos. Fué como un carnaval. Lo que más me llamaba la atención era que estarían unos grupos de soneros, Eblém Macari y al final Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú en la plaza Tolsá.

    Dimos algunas vueltas para ver todo lo que había por cada lado. Luego estuvimos un rato en el Zócalo escuchando a Celso Piña que no estuvo tan mal, pensé que sufriría más y finalmente nos fuimos a la plaza Tolsá a esperar a Guillermo Velázquez, pero nos ganó el frio. Sin embargo oímos a un par de grupos estupendos, antes de retirarnos.

    Lo mejor de todo el asunto es que estaban abiertos los cafetines con terrazas, los bares y cantinas, los cafés, una librería de viejo y uno que otro «antro» que imagino que estaría vacío.

    Sería estupendo que el centro de la ciudad se convirtiese permanentemente en un lugar así de agradable, como en las capitales europeas.

    En los últimos días ha sido grande el número de personas que han llegado a éste humilde «blog» a leer el asunto del teclado y algunos de ellos me han escrito para comentarme que la historia es buenísima. Me tiene un poco desconsolado, porque creo que lo mejor que he escrito hasta ahora es el episodio de las hormigas con las dos secuelas, la del miedo a la venganza y la del desenlace.

    Bueno, pues ya me dieron las cuatro de la mañana del Natalicio de Benito Juárez e inicio de la primavera. Ya es hora de irse a dormir.

    []permanent link

    jueves, 17 marzo 2005

    The way it is

    Soy una máquina que hace gráficas. En estos días, desde que me levanto hasta que me acuesto no hago otra cosa. Debería de poner algunas. Es más las pondré. Van: acastán.

    La conversión resultó triquiñuelosa (otro palabro más para el saco de palabrejas inventadas). El asunto es que pensé que recordaría todo lo que necesitaba de ghostscript para hacer rápidamente la conversión de eps a png, pero no, que va. Cuando uno más necesita esas cosas, siempre hay algún detalle que se olvida y entoces como son casi las tres de la mañana y no he cenado, pues se recurre a la fuerza bruta:

    for i in *eps; do n=${i/.eps/.ps}; m=${i/.eps/001.ppm}; pstopnm $n;  pnmtopng $m > ${i/.eps/.png}; done
    
    Y después a recortar y salvar como un bendito en el ínclito xv, que ya sé que no es totalmente libre y que no debería de estarlo usando, pero son casi las tres de la mañana y no quería que pasara otro día mas sin poner una muestra de mi trabajo de estos días.

    Es cambiar de imagen, apretar autocrop, apretar save, luego OK tres veces, la primera para el nombre, la segunda para confirmar los «settings» y la última para la sobre escritura. Igual y habría perdido menos tiempo releyendo el manual de ghostscript y haciendo las cosas como se debe, que además habrían quedado mucho mejor las imágenes y no las porquerías esmirrimiadas y pequeñajas que puse, y además seguramente pasarían todas, porque algunas se quedaron en los errores de la primera conversión. Pero bueno, todo sea por parar rápido para satisfacer el hambre que ya comienza a inquietarme.

    Es así que declaro formalmente terminado el día de trabajo. Mañana a dar curso a las 13:00 en la H.H.H. Fac. de Ciencias y después a la talacha, como cada día.

    La verdad es que de ser más honesto pondría aquí otra cosa que hice hoy y que nunca debería de haber hecho, y todo el conflicto interno que me creó, y esa maldita angustia de seguir con una historia que terminó hace casi diez años, pero que no me deja tranquilo aún. Es el fantasma que recorre al fantasma, parafraseando a Hugo Hiriart. Es la agustia de nunca haber terminado algo que regresa y regresa. Es el temor. Es el horror.

    La verdad es que el WEB es el gran corruptor y los buscadores están ahí, para eso, para buscar los recuerdos que deben yacer en la justa derrota del olvido, pero el que busca encuentra y choca brutalmente con la verdad que niega y entonces viene el horror de vivir de nuevo que no hay vuelta atrás, que si el error se cometió se ha de vivir con él hasta el último de los días, por más que se deseé evitarlo, el recuerdo persiste y la memoria revive esos días de angustia y dolor.

    Pero nunca lo diré.

    []permanent link

    sábado, 12 marzo 2005

    Soul to soul

    En vista que la historia del teclado y las fotos fueron todo un éxito, hoy va con lujo de explicación y detalle gráfico como me quité esa uña enterrada con una navaja, un martillo y un clavo. Noto un poco de terror en la galería, así que mejor no cuento eso.

    Lo que estaba haciendo hace unos días de gráficas en PostScript para incluirlas en TeX, terminé haciéndolo con aritmética de punto flotante simulada con enteros. Tiene un pequeño «bug» para el caso general, pero como de momento resuelve bien lo que necesito, lo dejaré por la paz hasta que termine esto.

    Hoy me pasé todo el día haciendo gráficas. No hice tantas como quisiera porque me dolió la cabeza desde que me desperté y tuve que tomar varios descansos. Sin embargo estoy satisfecho porque hice algunas complicadas y otras, sencillamente quedaron muy bien.

    Lo que me descontrola un poco es que cuando recurro al texto para ver de que se tratan aquellas que no me son obvias, no entiendo nada y creo que no es mi escaso conocimiento de electromagnetismo, sino que los autores asumen demasiadas cosas del alumno. Dentro de poco tendré que hablar con ellos para hacerles varias preguntas y les sugeriré que introduzcan un poco el material antes de lanzar los problemas.

    De no ser porque en éste momento me da flojera, convertiría algunas de ellas a png para que incluirlas en ésta entrada y que las vieran, los que usan un «browser» basado en gecko, por supuesto.

    Bueno, pues listo, decidí convertir una que me dió mucho trabajo:


    Papaya seccionada.

    No estoy dibujando, todas las imágenes son hechas desde un programa en LaTeX. El código que generó la imagen anterior:

    \documentclass[11pt]{book}
    
    \usepackage{isolatin1}
    \usepackage[spanish]{babel} % recuerda poner \decimalpoint antes de que comience el texto...
    \usepackage{fancyhdr}
    \usepackage{graphicx}
    \usepackage{amsfonts}
    \usepackage{amsmath}
    \usepackage{amssymb}
    \usepackage{latexsym}
    \usepackage{theorem}
    \usepackage{layout}
    \usepackage{epic}
    \usepackage{eepic}
    \usepackage{calc}
    \usepackage{logpap}
    \usepackage{graphicx}
    \usepackage{pstricks}
    \usepackage[small]{subfigure}
    
    \input{macros}
    
    \begin{document}
    \thispagestyle{empty}
    \begin{center}
    \unitlength1mm
    \begin{picture}(100,60)
    %% \reticulamilimetrica(10,6)
    \psline[linewidth=1pt,linestyle=dashed,dash=1.5pt 5pt,fillcolor=black,linecolor=black](0.5,2.0)(8.5,2.0)
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=dashed,dash=1.5pt 5pt,fillcolor=black,linecolor=black](4.5,2.0)(3.0,1.5)
    
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](1.8,1.2)(2.0,2.8)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=solid,fillcolor=black,linecolor=black](2.0,2.0)(0.2,0.8)
    \endpsclip
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](2.0,1.2)(2.2,2.8)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=dashed,dash=2pt 3.5pt,fillcolor=black,linecolor=black](2.0,2.0)(0.2,0.8)
    \endpsclip
    
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](3.1,0.6)(3.5,3.4)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=solid,fillcolor=black,linecolor=black](3.5,2.0)(0.4,1.4)
    \endpsclip
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](3.5,0.6)(3.9,3.4)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=dashed,dash=2pt 3.5pt,fillcolor=black,linecolor=black](3.5,2.0)(0.4,1.4)
    \endpsclip
    
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](5.1,0.6)(5.5,3.4)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=solid,fillcolor=black,linecolor=black](5.5,2.0)(0.4,1.4)
    \endpsclip
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](5.5,0.6)(5.9,3.4)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=dashed,dash=2pt 3.5pt,fillcolor=black,linecolor=black](5.5,2.0)(0.4,1.4)
    \endpsclip
    
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](6.8,1.2)(7.0,2.8)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=solid,fillcolor=black,linecolor=black](7.0,2.0)(0.2,0.8)
    \endpsclip
    \psclip{\psframe[linewidth=0pt,fillstyle=none,fillcolor=white,linecolor=white](7.0,1.2)(7.2,2.8)}
    \psellipse[linewidth=1pt,linestyle=dashed,dash=2pt 3.5pt,fillcolor=black,linecolor=black](7.0,2.0)(0.2,0.8)
    \endpsclip
    
    \psline[linewidth=1pt,linestyle=solid,fillcolor=black,linecolor=black]{->}(3.5,2.5)(5.5,2.5)
    
    \rput(7.5,3.0){\makebox(0,0)[cl]{$\vec{\cal B}=\;$ constante}}
    \rput(7.5,1.0){\makebox(0,0)[cl]{$I(\theta)=I_0\sen\theta$}}
    
    \end{picture}
    \end{center}
    \end{document}
    

    []permanent link

    martes, 08 marzo 2005

    21 First Century Schizoid Man

    No cabe duda que el alcohol es malo. Como se me murió el «DVD player» ahora veo películas en la computadora. El jueves pasado estaba viéndo una cuando por accidente derramé un poco de cerveza sobre el teclado. Sí, en una escena me reí y se me salió por las narices. De inmediato pasé el control a una máquina que estaba apagada y desconecté el teclado. Esto gracias a que comparto teclado, roedor y monitor entre cuatro máquinas. Imagino que el aparato éste ha de tener algún tipo de resistencia para cuando se deselecciona una máquina. He aquí una foto del invento:


    Maravilloso KVM Switch
    Total que decidí que era mejor que me acostara (luego de terminarme la cerveza) y al día siguiente repararía el estropicio.

    Cuando destapé el teclado recordé que llevaba por lo menos cuatro años sin limpiarlo. El susto fue mayúsuculo. No sólo había innumerables pelos de mi barba y de las gatas, sino restos de comida, bueno migajas y un recuerdo de una quesadilla particularmente grasosa. Va la obligada galería del horror fotográfico, todas sin «flash» para no dañar el equipo:


    Comienza el horror.

    Visto de lejos no está tan mal.

    ¡Guácala!

    ¡Recontra archi requete Guácala!

    Entre las teclas estaba peor.

    Seguimos desarmando.

    Evidencia de aquél chocolate con leche.

    Estados del desarmado.

    Tiradero general.

    Lavamos con agua tibia y jabón muy diluido.

    Y con un viejo cepillo de dientes previamente hervido para no pasarle las caries al teclado.

    Que limpiecito se ve ya todo.

    Hay que secar bien las teclas y como no tengo secadora de pelo (ni pelo), pues a usar toallitas y soplarle recio.

    Clotilde no perdió detalle.

    Vean nomás que pulcritud.

    Paisajes 1.

    Paisajes 2.

    Paisajes 3.

    El rearmado.

    Pensé que sabía donde iba cada tecla, menos mal que tomé fotos.

    Listo.
    Se preguntarán porque no tiré de inmediato el teclado y usé otro de los que tengo por ahí tirados en la casa. Bueno, porque este es, por mucho, el mejor teclado que he tenido.

    Ahora, la obligada foto final del teclado en su ambiente:


    Mi tiradero.
    Librado el incidente del teclado, el resto del fin de semana sería insípido de no ser por... En la noche del viernes, gracias a la ayuda de Miguel, terminé de solucionar el asunto de Mono en Mac OS X, lo que me tiene muy felíz. El sábado me lo pasé haciendo las ilustraciones del libro que estoy formando. Las estoy haciendo usando PStricks, que es una maravilla. Avancé muchísimo y eso me tiene muy contento.

    El domingo lo pasé desde las 11:00 hasta las 22:30 con Karla recorriendo la ciudad. Se cambió de casa y la acompañé a comprar cosas, medir ventanas, etc.

    Hoy, gracias a la Zorra Privatizadora, no tuve energía eléctrica buena parte de la mañana, así que me seguí con el asunto ese de la limpieza de máquinas. Tupelo no estaba muy sucia, pero me había estado dando problemas de sobre calentamiento, ya saben, eso de que el motherboard comienza a pitar porque sube la temperatura y a matar procesos. Al abrirla cai en cuenta de porqué: dos de los ventiladores ya habían muerto y cuando ocurre eso, no sólo dejan de sacar aire, sino que se quedan semidetenidos pero jalando corriente y calentándose. Uno lo reparé, tal como me enseño Alexander Kouznetsov, y el otro lo tuve que reemplazar. Quedó como nueva y la temperatura se ha mantenido baja. Caserola sí necesitaba limpieza, pero quedó perfecta.

    El resto del día lo pasé peleando con uno de los peores errores de TeX. Es claro que para las necesidades originales, bastaba con tener tres tipos de datos: contadores (enteros), longitudes o lengths (reales medidos en milésimas de puntos) y pegamentos o dimens (también reales) que son lengths con dos dimensiones extra para crecer y decrecer. Bueno, en realidad es demasiado complicado para explicarlo aquí todo, lean el capítulo 10 y el 12 del volúmen A de la serie «Computers & Typesetting» de Donald E. Knuth y las secciones 411 y 427 del volúmen B.

    En pocas palabras, para un macro que se me ocurrió necesito usar aritmética sobre reales y TeX lo hace muy bien para enteros, pero para el tipo que es de punto flotante, siempre lo hace en unidades y cuando al código en PostScript que estoy insertando le paso el resultado de los cálculos, no sólo recibe el número sino que también las unidades y eso me mete un ruido impresionante. La solución que han tomado otras personas es simular la aritmética de reales sobre enteros, pero nadie ha terminado la parte del trabajo que necesito y eso me retrasaría al menos una semana para lo que quiero. Entonces mañana reescribiré el código haciéndolo mucho más rupestre, porque en realidad me urge terminar éste libro.

    En momentos como éste desaría que TeX tuviese dentro un intérprete de Perl o de Python. O al menos una especie de \system, que me parece que EMTeX tenía algo así.

    La otra opción es que lo haga todo en PostScript, que tampoco está tan difícil. A ver de qué humor amanezco mañana.

    Para terminar, felicidades a todas las mujeres en el Día Internacional de la Mujer.

    []permanent link

    miércoles, 02 marzo 2005

    Ventura Highway

    Como verán puse un calendario. No podía vivir más tiempo con la vergüenza de no tener uno. Es como tener un auto sin radio, no se puede ir por la vida así, causando penas.

    El único problema es que he tenido que leer un poco más de lo que desearía de css, html y esas cosas tan desagradables que se usan en el web. Pero todo sea por tener decente el congal.

    En todos estos días que no he podido escribir, se me han ocurrido muchísimas más ideas sobre qué poner por aquí. Por supuesto no anoté ninguna. Tampoco he tomado ni una sola foto. Sin embargo encontré una buenísima de cuando tenía diez años y vivía en España y otra de cuando tenía doce y vivía en Panamá pero no las he escaneado.

    La primera me parece buenísima, porque justo ahora que he estado viéndo esa maravilla de programa que se llama «Cuéntame cómo pasó» y que me trae recuerdos tan deliciosos, porque yo tenía la edad de Carlos, el hijo menor, y una de mis primas tendría poco más o menos la edad de Inés, la hermana mayor.

    La de Panamá sólo me trajo recuerdos de mi primera adolescencia (voy por la cuarta... y contando) y de lo extremadamente delgado que era.

    Un día de estos que me anime a desenterrar el scaner y prender la fiel Mac Genoveva «escanearé» todas esas viejas fotos que andan por ahí.

    Bueno, hablando de cosas más interesantes, hoy pasé toda la maldita tarde tratando de ver porqué los programas que usan gtk-sharp en Mono sobre Mac OS X 10.3.5 no corren y terminan con éste error:

    ** (CalendarApp.exe:1174): WARNING **: Could not find assembly gtk-sharp, references\
     from /Users/mancha/trabajo/Mono/sample/CalendarApp.exe  
    (assemblyref_index=1)
         Major/Minor: 1,0
         Build:       0,0
         Token:       35e10195dab3c99f
    System error: No such file or directory
    cannot open assembly CalendarApp.exe
    
    Compilo y corro así:
    mancha@viajera:~/trabajo/Mono/gtk-sharp-1.0.4/sample $ mcs -pkg:gtk-sharp CalendarApp.cs
    Compilation succeeded
    mancha@viajera:~/trabajo/Mono/gtk-sharp-1.0.4/sample $ mono CalendarApp.exe
    
    Estas son las variables de ambiente, que a mi mal entender, hay que configurar:
    export PKG_CONFIG_PATH=/Library/Frameworks/Mono.framework/Versions/Current/lib/pkgconfig:\
    /usr/local/lib/pkgconfig:/sw/lib/pkgconfig:/usr/X11R6/lib/pkgconfig
    export LD_LIBRARY_PATH=/usr/local/lib:/usr/local/lib/mono:/usr/local/lib/mono/gac:\
    /usr/local/lib/mono/gtk-sharp
    export DYLD_LIBRARY_PATH=/sw/lib:/Library/Frameworks/Mono.framework/Versions/Current/lib/:\
    /usr/local/lib:/usr/local/lib/mono:/usr/local/lib/mono/gac:/usr/local/lib/mono/gtk-sharp
    export DYLIB_LIBRARY_PATH=/sw/lib:/Library/Frameworks/Mono.framework/Versions/Current/lib/:\
    /usr/local/lib:/usr/local/lib/mono:/usr/local/lib/mono/gac:/usr/local/lib/mono/gtk-sharp
    
    El galimatías de directorios se debe a que instalé el paquete de Mono versión 1.0.4 que está en go-mono.com, pero el gtk-sharp y demás bestias afines, hube de compilarlo a «pincel».

    Y sí, estoy completamente consciente de que LD_LIBRARY_PATH no tiene ningún sentido en Mac OS X, pero tampoco lo tiene la estampita de San Júdas Tadeo que puse en el monitor y sin embargo tengo fé en que me ayude, igual que las fotos de Donald E. Knuth, Brian Kernnighan y Dennis Ritchie que tengo en un altar con flores y una lamparita construida con un bote azuloso de Nivea.

    Agradeceré infinitamente cualquier ayuda, por favorcito, porfa, porfa, porfa... estoy perdiendo el pelo por culpa de esto.

    En nuevo cambio de tema, ¿qué tal todo éste lío del desafuero de AMLO? Yo ya estoy harto y por eso grito: ¡NO AL DESAFUERO! No sólo por convicción sino porque ya quiero que se traten de nuevo los temas que son cruciales al país: el desmantelamiento de los sistemas de pensiones, los contratos de servicios múltiples en Pemex y CFE con los que nos están asaltando, en fin, de todas las bajezas de los políticos que desoyen los intereses de los ciudadanos y se sólo se preocupan en quitar del camino a una persona sin importar que no es la persona, sino el proyecto de nación que defiende lo que realmente nos importa.

    []permanent link

    sábado, 19 febrero 2005

    All In A Mouses Night
    Definitivamente los años pares me son de mala suerte. Al menos en lo que va de esto me han caido promesas de trabajo, que es mucho comparado con el anterior.

    Tengo un archivo donde voy anotando las notas que puedo usar para escribir en el blog. Está a punto de desbordarse. Últimamente he tenido mucho trabajo y para cuando da la hora en que normalmente escribo, estoy rendido.

    []permanent link

    miércoles, 26 enero 2005

    Drunken Butterfly
    Quizá sea otra más de mis supersticiones, pero no me gustan los años pares. Este año pintaba estupendo. Mejor que el anterior desde luego. Pero en los últimos días han pasado cosas muy desagradables.

    Una de ellas prefiero no mencionarla porque aún puede solucionarse. Es la otra la que me tiene decaído. Un amigo de mi hermano, al que conozco y trato desde hace más de siete años, fue operado hace unos días para quitarle un tumor. Al abrirlo encontraron ramificaciones por todos lados y le quitaron uno de los riñones. Tiene 35 años. Los médicos le dan, en el caso más optimista, cinco años de vida. Pero es poco probable.

    Somos inmensamente frágiles.

    []permanent link

    viernes, 21 enero 2005

    Punky's Whips

    Hola habibis. De vez en cuando reviso cuánta gente ve éstas páginas y veo con gusto que va en aumento. Ya son más de dos. Claro que muchos visitantes caen engañados por los buscadores, o más bien son sus propias víctimas por no saber formular bien las búsquedas. El caso es que de todas maneras estoy contento por este asunto de tener varios lectores.

    No, momento. Más bien estoy asustado. No me lo puedo tomar a la ligera. Es una gran responsabilidad. ¡Vírgen santísima! ¡Qué voy a hacer ahora!

    Pues más disciplinado, para empezar. Por enésima vez a ver si ahora si escribo algo diario. No lo he hecho, en parte, porque tengo insomnio de ese del tonto, del que dan las tantas y no me puedo dormir. Luego en la mañana, o más bien el mediodía... bueno en realidad ya entrada la tarde, no hay quien me pueda despertar. El caso es que decía que no lo he hecho por culpa del insomnio, porque estoy harto de esa situación y para remediarla, me he estado acostando antes de la media noche. Me ensobreto en la cama, apago las luces y me quedo tumbado sin poder dormir. Luego entonces, evito cualquier distracción como esta, como ponerme a escribir a las dos de la mañana.

    Pasemos ahora a la sección de que es lo que he hecho últimamente. (Largo silencio contemplativo.) No mucho. Bueno, ya tengo un nuevo vicio: ahora sorbo yerba mate como poseído. La clásica evidencia gráfica:


    El joven amito Mancha sorbiendo yerba mate.

    Hay una imagen que no me puedo quitar de la cabeza. Leo una lista dedicada al uso del idioma castellano donde participan varios traductores. Hoy uno de ellos preguntó cuál término sería más adecuado para referirse a las «top models», porque quería evitar a toda costa el tan traído «supermodelo» ---y aquí viene el orígen de mi inquietud--- porque le parecía una cruza entre «Supermán» y «Mortadelo»1. Ahora no podré estar tranquilo hasta resolver el enigma de cómo se vería dicha cruza. Lo primero que me viene a la mente es una portada de un tebeo donde Mortadelo, el genio del disfraz, aparece caracterizado como Súperman (me gusta más escribirlo así), pero no consigo recordar, o más bien me conflictua cantidad, el asunto del copete. ¿Algún lector que haya visto ese ejemplar podría decirme si Mortadelo en su caracterización como Súperman tiene el copete característico?

    Bueno, ahora ya tengo un motivo de peso para estar toda la noche en vela haciendo memoria.

    Uenas oches.


    1 Si usted no ha leído las aventuras de «Mortadelo y Filemón», no ha vivido. O ha vivido muy mal y eso tiene remedio. Corra ahora mismo la página de «El Corte Inglés» (para eso está google, para saber cuál es, que me da flojera teclear la URL), hágase un favor y cómprese algunos libros.

    []permanent link

    jueves, 13 enero 2005

    The Trembler

    No pude terminar la entrada anterior porque, contra mi costumbre, la estaba escribiendo de día en lo que esperaba que diese la hora para una cita de trabajo. Cuando dió la hora tuve que salir corriendo y regresé demasiado tarde en la noche para poder terminar.

    Bueno, el punto que dejé inconcluso es el de la semejanza de la línea argumental de «Joe's Garage» con lo que está pasando en los EEUUAA. En este momento tienen un gobierno tan claramente corrupto, que carece de toda autoridad moral. El único camino que le queda es el de crear un clima de persecución hacia cualquiera para que no quede quien sea capaz de criticarlo.

    El inocente hombre, pequeño propietario de una pizzería para mayor muestra de su integración al tan mentado «american way of life», y que repartió propaganda hace veinte años es ahora un desaforado y peligrosísimo terrorista.

    Esas son las cosas que nos deben de dar miedo y coraje. Este es el momento de leer las poesías recopiladas en El maratón de los cuentos.

    A la mitad de la frase anterior se me cayó caserola. Llevaba 92 días prendida. Creo que fue un problema de temperatura de nuevo. Sí con este frio, aún así se sobrecalentó.

    Bueno, para terminar ahora escribo para una revista que se regala en lugares como las librerías Gandhi. Se llama Revista Movilspot. Anoto esto por si alguien que lee este blog se encuentra dicha revista y si se pregunta si será el mismo, pues de una vez les aviso que casi.

    Casi porque por una parte sí, pero por otra parte no. Sí soy yo, pero cuando escribo esas barbaridades, es como si no lo fuera.

    []permanent link

    lunes, 10 enero 2005

    Hung upside down
    Esto debí de escribirlo el sábado en la noche. Ese día fui a una comida en casa de Héctor Velarde y vi a varios amigos con los que hacía mucho que no tenía contacto. En particular Héctor, Joshua Paulson y Amarela. También conocí a gente muy interesante como Noura, Mónica (que se acordaba de mí, pero yo no de ella), Víctor Bárcenas, Luis y su hijo y dos mujeres que no recuerdo su nombre y que platiqué poco con ellas.

    De lo más interesante del día es que Noura es de origen palestino, trabaja con un grupo de defensa de derechos humanos en Los Angeles y me dió un panorama buenísimo de la situación de paranoia y cacería de brujas que hay en los EEUUAA. El caso más impactante es el de una persona que lleva más de veinte años viviendo en California, es dueño de una pizzería, y llevaba una vida tranquila hasta que hace poco lo acusaron de terrorista por haber repartido propaganda y recolectado dinero en favor de la libertad en Irán y en contra del Sha. Si, leyeron bien, en contra del Sha de Irán, el mismo que dejó el poder a finales de la década de 1970 y que murió en Cuernavaca a mediados de la década de 1980.

    Más de veinte años después de una inócua y lejana participación en un acto de voluntad de un pueblo, le acusan de ser terrorista.

    Si entre los que leen esto hay algún fan de Frank Zappa, recordarán que la trama de la ópera «Joe's Garage» ocurre en un estado tan corrupto que para poder justificarse moralmente, decide que todas las personas deben de ser delincuentes y comienzan a prohibir todo. Joe es culpable de que le gusta la música en un régimen que la ha satanizado.

    Mientras Noura nos explicaba el caso no pude evitar pensar en Joe, el mecánico que imaginaba riffs de guitarra mientras trabaja.

    []permanent link