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domingo, 12 diciembre 2004
Dirty Blvd
La intención de mi hermano y su esposa era la de comprarle ropa al niño porque está creciendo muy rápido. Mi hermano compró dos pantalones y una camisa. Mi cuñada una falda, una blusa, un poncho, unos pantalones, tres pares de zapatos y algunas cosas más que no registré. A Santiaguito, mi sobrino, le compraron una playera. Eso sí, visitamos todas las tiendas de ropa para infantes. Destacó una que tenía ropa particularmente bonita para niñas y así de cara, también. Todo el tiempo que estuvimos allí, que no fue poco, me la pasé observando a la gente. La mayoría son, como los describe mi amiga Karla, «guanabís». A casi todos se les veía cara de I wanna be shopin' in San Antonio o I wanna be blond and thin y definitivamente I wanna be rich. Ésto último lo digo porque a muy pocos se les veía cargados de bolsas, a muchos con unas poquitas y a otros tantos con ninguna y no creo que la gente vaya allí por la comida, que es la oferta estándar para este tipo de centros comerciales, ni por los cines, porque la mayoría de las matrículas en los autos eran del D.F. y pasan las mimas películas que en cualquier cadena de cines de la ciudad. En uno de los pasillos, justo frente al infalible Mixup, unos carromatos con libros. Por lo que ví, los jóvenes que los atienden han recibido la dosis de indiferencia para toda una vida. En fin, me pareció muy triste toda la situación. Pero hay otra cosa que me tiene afligido. Ayer en la noche vi a mi amigo Daniel Kornhauser y me comentó que a veces lee éste blog. Le pregunté que le habían parecido algunas entradas, de las que me siento orgulloso, y resulta que no las ha leído. Ya sé que escribo muchas tonterías y que la mayoría de las veces, como hoy, escribo por rellenar pero pensé que al menos era ameno y que algunas entradas tendrían mérito. Lo anterior me llevó a releer todo lo que he escrito y la conclusión más importante es que no me la juego como debería. Que debo de escribir más lo que pienso y menos lo que veo. Dejar de ser el espectador que transcribe y más el observador que analiza. Eso debe de tener más interés para la gente que saber que hoy me compré un par de pantalones. Una observación menor acerca del asunto, pero no menos inquietante, es que con bloxsom no encontré manera de leer las entradas más viejas. La culpa también es mía porque cuando decidí usarlo fue porque es un script en Perl al que se le puede meter mano fácilmente y reconfigurarlo hasta donde se le antoje a uno. Algo tengo que hacer al respecto. Regresando al punto, es poco honesto lo que estoy haciendo. En una de las primeras entradas comentaba que esto de los blogs es como una ventana al interior de las personas y en la mía hay una espesa cortina a la que a veces entreabro. ¿No debería decir lo que se siente llevar meses sin trabajo haciendo pequeñas chambitas? ¿Lo pesada que es la decisión de vivir solo? ¿La extenuante carga de vivir bajo principios? Poco a poco lo iré escribiendo.
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