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martes, 17 agosto 2004
Astral Man
No encontré el Down to Earth, pero igual y mañana cae. No se pueden esconder tan bien los CDs ¿no? De todas maneras aún tengo el acetato, así que mañana comienzo el día con Down to Earth de Nektar. ¡Tiemblen vecinos! La banda tiene un sitio oficial y acabo de ver que se pasan a la moda de los SACD 5.1. Cómo odio eso de que cuando uno cree que ya poseé la mejor tecnología disponible para escuchar música como se debe, van y salen con otra mejora. Bueno, ni modo, agua y ajo. Habrá que hacerse de un aparatejo de esos o asaltar al Esteban(dido), que ya tiene uno. Por cierto que Nektar y el Grateful Dead, son material estrictamente psicodélico. Menores de cuarenta absténganse. De todas maneras, no lo entenderían. Echándole más leña al fuego, veo en la página de Jerry García que sus herederos acaban de soltar dos «cajitas felices» con grabaciones viejas y nuevas. Rayos y centellas, tengo que buscarme un trabajo mejor pagado pronto. Es mejor que deje de visitar los sitios de músicos favoritos. Aún no he comprado «The Lifehouse Chronicles» de Pete Townshend y cada vez que lo recuerdo me duele. Hace días que quiero escribir acerca de esos encuentros afortunados que resultan no serlo. Ya saben, cuando uno piensa «mira que bien, ahí viene fulanito (o sutanita)» y horas más tarde son los lamentos los que ocupan ese espacio que primero fue de la sorpresa y luego del desencanto. Pero no sé ni por dónde empezar. Quizá recurrir al tan gastado «Hace días que quiero escribir acerca...» Pero sería deshonesto ¿no? Es mejor esperar a que sean las ideas las que guien a las palabras.
lunes, 16 agosto 2004
Kindhearted woman blues
Es un motherboard MSI. En las pocas máquinas que usado con motherboards de esa marca, invariablemente hay un problema con los accesos a disco duro. Por lo general, si tienen dos o más discos, el copiar de uno a otro es brutalmente lento. En mi caso, es más rápido copiar de Tupelo a Caserola que entre discos en Tupelo. Lo mismo pasa al copiar de CD a disco duro. Antes de que lo mencionen, por supuesto que he explorado todas las combinaciones sobre el bus IDE y he jugado extensivamente con hdparm. Pero bueno, mañana se va. En otro orden de ideas, llevaba ya un buen rato sin recortarme la barba. Después de los pleitos con Tupelo, de repente la agarré contra la barba y fuí y la recorté. Las obligadas antes y después:
Así con el bigote corto, desde mañana me voy a hinchar a tomar sopa y beber atole. ¡Nunca más otra gota delatora en la camiseta! ¡Que vivan los bigotes cortos y las quesadillas potosinas! Como comprenderán los que saben de los dolores de tener una máquina poco fiable, no he leído correo en cientos de años y cada que veo cuánto es el que hay pendiente, me siento desmayar. Pero mañana queda resuelto ese problema, de nuevo gracias a mi amigo Fredo y a su estupenda compañía Origen de sistemas, S. A. de C. V. Bueno, después de recortarme la barba, tengo que bañarme. De lo contrario no seré capáz de dormir por la picazón. Uenasoches. P.D. ¿No hay algo raro en el par de fotos que puse? No sé, quizá...
domingo, 08 agosto 2004
Poetic Champions Compose
Algunos se preguntarán cómo me fue con el «médico» en Zacatecas, bueno, tal como todo indicaba, es un fraude más. El viaje en sí tiene detalles suficientemente inquietantes como para escribir acerca de él, pero no lo haré. ¿De qué escribir entonces? Bueno, algo terriblemente excitante me ocurrió ayer. Como todos los días de éste joven mes, revisé la URL de Cinemex Altavista. Desde que lo cerraron para reformarlo, sólo fui unas cuantas veces al cine. Eso no era vida. Ayer finalmente lo reabrieron. Tanta fué mi alegría que salí corriendo a ver la primera película que empezara. Claro, al cine se va a descubrir, no a seguir un plan meticuloso. Lo único que me detiene ante el «me dá un boleto para la siguiente función» es si ya vi la película y no me gustó lo suficiente para repetir. Para que te guste el buen cine, tienes que ver mal cine también. Es un proceso de selección natural. Para encontrar un buen vino tienes que descorchar muchas botellas. Algunos días al año son muy buenos porque la mayoría son mediocres. Ví «Un día sin mexicanos». Ey, es entretenida y tiene buenos puntos. Quizá no me gustó mucho porque no me gustaron los nuevos asientos del cine y porque estaba muy lleno y porque el tipo a mi izquierda se la pasó engulliendo de las porquerías apestosas que venden en la «fuente de sodas» del cine. Al primer descanso que tomó de la tragada, para reírse estridentemente de alguna tontería que su mente simple encontró divertida, caí en cuenta que no sólo apestaba la comida: la boca de ese tipo habría sacado a Saddam Hussein de Irak. ¡Vírgen Santísima! ¡Qué asco! El resto de la película la ví con un pañuelo cubriéndome las narices. La otra opción era salir sin terminar de ver la película, porque el cine estaba a reventar y no podría sentarme en otro lugar. Que me sirva de experiencia, no vuelvo a ir al cine antes de las diez de la noche. Pero bueno, lo realmente excitante que me ocurrió ayer no fué precisamente la ida al cine, aunque está directamente relacionado con el hecho. Salí del cine poco antes de las nueve y media, así que me dió tiempo de pasar a dar una repasada a las novedades en Tower Records. Ví una película de Truffaut que me interesó y que pensaba adquirir, pero que dejé en el estante. Costumbre tan precavida, me sirve para ir sopesándo que tanto interés tengo en la adquisición mientras termino de recorrer la tienda. Revisé lo de siempre. Ver si no hay discos nuevos de mis compositores favoritos Terry Riley y Steve Reich, o de Bang in a Can y Kronos Quartet que algunas veces los intrepretan. Luego grupos, Real de Catorce, Grateful Dead, etc. Alguna grabación oculta que hayan resucitado de Jimi Hendrix, Stevie Ray Vaughan, Frank Zappa o del gran Jerry García, nada. Luego la curiosidad eterna por ver si hay algún disco de mis músicos favoritos que no tengo: Joni Mitchell, nada nuevo... larga lista... De repente, agazapado y esperándome el Poetic Champions Compose de Van Morrison. Se me prendió al cuello y me susurró al oido: «llévame... lléeeevame...». Hace años se lo presté a una persona que desapareció con él y no había podido reemplazarlo. Fué magnífico poder hacerlo, porque además es una nueva edición tomada del máster original y vuelta a mezclar. El sonido es estupendo, la música es celestial. Por lo general, escucho un disco y antes de que vuelva a escucharlo pasan meses. No puedo oir lo mismo varias veces seguidas, me repugna. Muy pocas veces me ocurre que en el mismo día escuche dos veces el mismo, pero de ayer a hoy he escuchado tres veces éste disco. Es grandioso. Hoy ví «The Dreamers» de Bertolucci. Desde el inicio, con los primeros acordes de Third Stone from the Sun de Hendrix, supe que me encantaría la película. Cuando aparece Truffaut en pantalla decidí que tendría que verla varias veces. Estupenda. Ocurre durante las revueltas en París en 1968 y, por supuesto, emplean música de la época. Es magnífico escuchar de nuevo Janis Joplin, Jerry García, Steve Miller, The Doors y, mejor aún, a Hendrix a buen volúmen en un cine. Incluso en una escena usan de fondo el tema de «Los cuatrocientos golpes» de Truffaut, y las referencias a él continúan durante toda la película. Salí extasiado del cine. Además, la actríz principal, Eva Green, es guapísima. Fui a la función de las diez y media de la noche y solo, como se deber de ir al cine. La sala casi vacía, mejor aún. Sin embargo, me incomodó un poco el olor de los asientos. Cada vez me convenzo más de que dejar de fumar fué un error. Recuperé el olfato, en una ciudad que huele a mierda y además gané unos veinte kilos. No sé porqué dejé de fumar. Bueno, el caso es que me senté en la primera fila, como siempre, y en una de las primeras escenas hacen una mención directa a eso. También extrañé el ambiente de los cineclubes universitarios, donde se podía fumar en el interior de la sala, durante la película. Revisándo unas tonterías por ahí, pasé por la página de Juantomás y ví las fotos de cuando fuimos invitados al Maratón Linux en Argentina y al Congreso de HispaLinux en Madrid en el 2000. Están en la página de fotos de Juantomás. Hay una en la que Ismael Olea y yo bailamos tango, pero que quede claro que lo hacemos como hombres.
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