Paginas pasadas de La Mancha de la Calabaza que Ladra
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    You are very evil. And you're too evil to care.
    Those who love you probably also fear you. A lot.

    How Evil Are You?


    How many cannibals could your body feed?


    This is the day you shall always remember as the day that you almost caught Mancha.

    Which movie was this quote from?

    Get your own quotes:




     Bitacoras.com

           
    lunes, 28 junio 2004

    Dormir en la cama del Diablo
    En las últimas semanas la máquina más rápida que tengo, y por ende en la que más trabajo, se ha estado rebuteando1 sin razón aparente. Estos dos días tuvo una carga de trabajo mas alta de la usual y hace media hora volvió a rebutearse. No sé si tenga que ver, pero sería demasiada coincidencia de no ser así, que ha ocurrido cuando estoy haciendo trabajo pesado sobre PostgreSQL y en la partición de /var queda poco espacio.

    Lo curioso es que me la vivo en el borde de tener los discos duros llenos y no siempre pasa esto. Lo normal es que si la corrida2 provoca que se llene súbitamente el disco PostgreSQL termine graciosamente indicando esto y aquí no ha pasado nada.

    Lo terrible del asunto es que no hace mucho que perdí el disco con el depósito de emepetreses3 y en este momento estoy temblando con el pavor porque al levantar el sistema marcó errores severos en la partición /home y, de todas, esa es la que más duele.

    Bueno, ya están apareciendo los temibles Duplicate/bad block(s). Me espera una noche en vela.

    Uno se pone bien contento cuando baja de precio el MB y aparecen los discos más grandes. El disco que está revisando es de 120 GB, probablemente le tome unas tres o más horas revisar todo el sistema de archivos porque, como menciono tres párrafos atrás, siempre camino por los linderos del 98% de espacio ocupado.

    Faltan siete minutos para que de las cuatro de la mañana. Creo que no voy a esperar a que termine de revisar todo para volver a hacer las corridas. Necesito otra máquina más rápida y más confiable.


    En la tarde leí una parte del Proceso de la semana y no hay nada que me haya interesado. Algo malo está por ocurrir.

    Hablemos de banalidades. Me fuí al cine con mi hermano y su esposa. Vimos «Shrek 2» en las salas VIP de Perisur. Me reí como tonto con todos los diálogos del burro. El gato también está estupendo. Ya, es todo lo que puedo decir al respecto.

    Otra vez estoy escribiendo tonterías para hacer tiempo en lo que se recupera el disco. Dum-de-dum... it's time to get to work.

    Porca misseria. El índice de una de las carpetas de evolution bailó con la más fea. Problemas en el horizonte. Ya no quiero saber nada más de eso. Yamvoy a dormir. Uenasoches.


    1  Del verbo butear. Es comunmente usado donde debería de decir «iniciar la máquina» y, similarmente, rebutear por «reiniciar la máquina». En casos extremos se dice «dale un butazo», cuando lo que se quiere es que inicie y además escarmiente.

    2  Con perdón de los que me lean desde España, pero en México (influencia del vecino del norte, sin duda) cuando se procesa información estadística se dice que se está haciendo «una corrida sobre los datos». Ya sé que suena muy guarro el asunto, pero así se dice por acá.

    3  Dícese de los archivos de datos que interpretados por ciertos programas producen sonidos armóniosos. Ejemplo de uso: «Tá'güeno el disco de la Paulina, ya lo emepetresié».

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    sábado, 26 junio 2004

    Esa luz...
    Guau, ese rhythmbox está bien páique. Claro que está basado, por no decir que es una copia, de iTunes pero algo así era muy necesario en el software libre.

    Lo que no está nada bien son todas las dependencias que se deben de resolver para echarlo a volar en una versión viejilla del SO. Culpa de uno por ser un desastre y tener una versión tan vieja de algunas cosas. La pena es tener que esperar más de una hora a que compile el autonconf. Tengo la carga de la máquina en 3.55 y subiendo. Y apenas va en las pruebas. ¡Qué bonitas son las autotools!

    Al escribir esto son exáctamente las dos horas con dieciséis minutos de la mañana y no he visto ninguna película en aproximadamente las últimas veinticuatro horas. Algo muy extraño me ha de estar pasando porque, además, escribo los nombres de los números. Si me apuro a escribir las cuatrocientas (ahí voy de nuevo) palabras del día rápido, entonces e igual y veo alguna. ¿Cuál? Bueno, ejém, hace ya tiempo que no me he abastecido así que estoy recurriendo a las más viejas o a las que menos he visto en la colección, así que las candidatas se están volviendo poco apetecíbles. Y luego están las gentes que no me regresan las películas que les he prestado, error que no volveré a cometer.

    Se me antoja alguna de Hitchcock, aunque tengo pocas y me las se de memoria. Aún así me gusta pretender que no se en que escena sale el gordito Alfredo y finjo la sorpresa.

    Es más, ya se, quiero ver su última película «Family Plot», pero creo que la tengo en Beta. Quién sabe que tan mal se vea. Nota mental: mañana jugaré al Melate, el lunes me lo sacaré y el martes iré a completar la filmografía de Hitchcock en DVD. Esto no puede seguir así. Lo que sobre me lo gastaré en golosinas.

    La carga bajó a 2.43 (fíu, recuperé la capacidad de escribir dígitos) ¿terminará pronto la compilada de autoconf? (Versión 2.59 para los anales retentivos que les encanta llevar cuenta de esas cosas).

    Esto no está resultando. Hoy me sentí mal porque las últimas entradas en el blog han sido más bien parcas y crípticas, así que decidí regresar a la costumbre de escribir un mínimo de cuatrocientas1 palabras.

    El resultado de hoy me obliga a reconsiderar el criterio. Creo que a partir de mañana voy a dejar el hueco y que cada quién escriba lo que quiera.


    1  Por los Cuatrocientos Golpes de Truffaut, obviamente.

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    viernes, 25 junio 2004

    Coyote
    Todos tenemos, o todos deberíamos de tener, un recuerdo al cual aferrarnos cuando las cosas van mal. Es ese «lugar feliz» al que tanta mención se hace. El mío es un recuerdo muy temprano. Tenía entre cuatro y cinco años y mi madre me dijo que me regalaría un juguete. Entramos a una tienda y escogí un cochecito de cuerda.

    Estaba hecho de latón, con ruedas de goma y lo conducía el Pato Donald. Era tan gracioso Donald con un sombrero azul y una corbatita, tan orondo en el automóvil.

    Mi mejor recuerdo es ese, cuando estaba frente al aparador señalando el cochecito ví mi reflejo en el vidrio y después volteé la vista a mi madre que le dijo a la dependienta: «Sí, dele ese cochecito al niño».

    Me es imposible comprender porqué es un recuerdo feliz, así como porque cuando lo saco de la bolsa y lo examino me da tanta paz. Es indestructible.
    No regrets, Coyote
    I just get off up aways
    You just picked up a hitcher
    A prisoner of the white lines on the freeway

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    miércoles, 23 junio 2004

    Computatio pecunia est
    Los justos
    Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
    El que agradece que en la tierra haya música.
    El que descubre con placer una etimología.
    Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
    El ceramistas que premedita un color y una forma.
    El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
    Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
    El que acaricia a un animal dormido.
    El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
    El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
    El que prefiere que los otros tengan razón.
    Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
    Jorge Luis Borges

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    sábado, 19 junio 2004

    Papa t'es plus dans l'coup
    Ayer comí algo que me cayó mal y hoy amanecí con nauseas y dolor de cabeza. No, no hay peligro de embarazo. El caso es que desde que desperté hasta pasadas las dos de la tarde me la pasé en la cama con la cabeza entre almohadas y la lengua adormecida por el sabor de las aspirinas.

    Todo el día como anestesiado con el dolor de cabeza pesándo. No pude leer, mucho menos salir de la casa o trabajar.

    Dormí por momentos todo el día. Hacía las siete de la tarde estaba harto de la molestia y del encierro. Revisé el cajón de los VHS y saqué aquellas que llevo más tiempo sin ver, «The French Connection», «Volere volare» y «Bilbao» de Bigas Luna.

    Amenizaron, cada una en su estilo, lo que pintaba para ser una velada infernal.

    Por lo mismo no leí los periódicos, bueno, no mucho más allá de los encabezados, los balazos y muy por encima las notas interesantes. Nunca se está lo suficientemente indispuesto para no enterarse de lo que pasa.

    La verdad es que leí varias notas acerca de lo de la Lotería y «Vamos México» y quiero aprovechar el medio para enviar un afectuoso saludo a todos los débiles mentales que pensaron que votando por la zorra se iban a terminar la corrupción y la prevaricación en éste país.

    La última nota que leí fue sobre un documento que presentó el GDF, literalmente:

    ...del 15 de marzo 2004 de un Tribunal Colegiado en el que se requería al Presidente de la República que conminara al Procurador General de la República para que, en un plazo de 24 horas, cumplieran una ejecutoria de amparo.

    Falta ver si el gobierno federal es tan respetuoso de la ley como dice, porque de no haber cumplido con el amparo, terminará con la separación del cargo y consignación ante un juez.

    También leí una nota sobre la demanda de improcedencia de los Contratos de Servicios Múltiples. Otro asunto que se va a poner buenísimo.

    Acabo de entrar a Orkut y tengo 91 mensajes esperando. Sestá poniendo insoportable, oyesss.

    Para terminar, la rola del día: «Keith don't go» de Nils Lofgren.

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    viernes, 18 junio 2004

    A whiter shade of pale
    Sin querer, es decir, sin la intención de que así sea, los firmes propósitos se van dejando en el cajón de las postergaciones. He querido escribir algo todas estas noches, incluso durante el día tomo notas mentales de las disquisiciones que se me presentan en cada oportunidad de disectar la realidad. Sin embargo, la noche se convierte en un adversario poderoso. El peso de la fatiga se vuelve insoportable... y queda tanto por hacer. Tanto correo por responder, tantos bugs por corregir, tantos features por integrar.

    En un principio la intención era escribir unas quinientas palabras diarias, meta que varias he superado, y honestamente no me cuesta ningún trabajo hacerlo, es sólo que a veces estoy demasiado cansado y tampoco tengo mucho que decir.

    Todos los días reviso cuanta gente lee este blog y tengo identificados a algunas personas que además lo hacen religiosamente a la misma hora. Se está convirtiendo en una gran responsabilidad.

    Hoy fue un día dedicado a la grilla. No es que me guste, es que más bien es necesario hacerlo.

    Después de dar clase, que por cierto fue muy divertida, me fuí hasta las oficinas del Comité Nacional del Servicio Electoral a cumplir con mi obligación y condena.

    La situación se está poniendo demasiado difícil como para quedarse estático viéndo cómo nos aplastan los poderosos.

    Pero hoy no quiero hablar de eso.

    Para los que no lo han hecho, vayan corriendo a comprar el CD de Bebo y Cigala: «Lágrimas Negras». Abomino la música flamenca, y este disco es la mezcla de música cubana de la mejor (¡exagerao!) con el pianista Bebo Valdés interpretada por un «cantaor» flamenco, Diego «El Cigala». Insisto, aborrezco el flamenco y variantes, pero éste es un disco estupendo.

    Bebo Valdés salió de Cuba antes de la revolución y todo este tiempo ha vivido en Suecia, lo cual ha resultado en que mantiene un estilo muy cubano anterior a la influencia que la educación de la escuela clásica rusa permeó en la isla.

    Para los que hayan visto la magnífica película española «Soldados de Salamina», El Cigala es quién canta «Suspiros de España» en la escena en la que el jóven soldado republicano besa a la lluvia en el patio de la cárcel. Realmente vale la pena ver la película, quizá tan sólo por esta escena.

    Se me ocurre que en las morgues se toque contínuamente la versión que hacen de «La bien pagá» ---canción que no es de Bebo Valdés sino más bien del repertorio de Juan Legido---, si los muertos no resucitan, es que tampoco querían estar vivos.

    De nuevo una referencia cinematográfica. A los que no han oido esta canción ni saben quién es Juan Legido, pero de casualidad han visto esa joya de película de Pedro Almodóvar «¿Qué he hecho yo para merecer esto?», «La bien pagá» es la canción que interpreta el mismísimo Almodóvar en un segmento televisivo caracterizado como guardia real. Para los que no han visto esa película ¿qué esperan? ¿Que se las preste?

    Es malo, sabes

    Y aún me preguntas por qué. Desearía que nadie me lo hubiese dicho. Sólo sé que es malo hacerlo así. Aleja tus bajas maneras de mí. Es malo y lo sabes.

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    lunes, 14 junio 2004

    Desperté esta mañana y me encontré con que había muerto
    ¡Ganaron los Pumas! Se hizo juticia. Mañana en Nutrición, Agustín nos va a limpiar los zapatos a varios con la camiseta del Guadalajara. No se porque apuestan esas cosas.

    Tras el partido fui a comprar los periódicos y a casa de mi hermano. El tráfico por la ciudad ligerísimo. Ojalá fuese así siempre.

    Ayer comí con Adrian Kornhauser y Alejandro Alvarez en el restaurante «La Posta». Está al lado de la casa de Adrian. Si vieron la película «Missing» de Costa Gavras con Jack Lemmon y Sissy Spacek, es en la casa donde viven Sissy Spacek y el hijo de Jack Lemmon.

    El restaurante es estupendo y las pizzas muy buenas y apegadas a lo que son las pizzas en Italia.

    En cuanto a la película «Missing», vale la pena verla. La historia es la de una pareja joven de activistas gringos1 que viven en Santiago de Chile cuando ocurre el golpe de Pinochet. El chavo desaparece y su padre llega a los pocos días para, junto con su nuera, comenzar una letanía en los centros de detención buscando a hijo y marido. Lo más impresionante es cómo el padre va cambiando de ser un hombre conservador, cristiano y patriota, que confía en su gobierno a un aflijido padre al que se le abren los ojos ante la crueldad del sistema que ha defendido.

    Otro detalle que me parece sobresaliente es cuanto me impresionó porque, como está filmada en México, parecería que el golpe ocurre aquí. Incluso los uniformes de los soldados son parecidos o los mismos que los de los soldados mexicanos en 1968.

    La música recuerdo que es de Vangelis Papatanasius. Me gusta mucho como compositor, pero no recuerdo que la banda sonora de esta película destacara.

    El golpe militar contra Allende ocurrió cuando yo vivía en Panamá y recuerdo que llegaron varios nuevos compañeros a la secundaria cuyos padres habían recibido la «Beca Pinochet» que sensiblemente los invitaba a vivir en otros países.

    Bueno, el caso es que las pizzas son magníficas en «La Posta», otro día regresaré por las pastas.

    También son recomendables otras películas de Costas Gavras como «Z» y «État de siège». «Amén» me molestó mucho.

    Espero que este blog no termine como un aburrido recuento de películas y restaurantes.


    1 Gringo como gentilicio, sin connotación despectiva.

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    sábado, 12 junio 2004

    Sposa, sono disprezzato
    También dejar de escribir se convierte en un vicio. Al principio lo haces por diversión, por ver hasta donde llegas, pero se acumulan los días y ya no quieres interrumpir la racha sin escribir.

    Han pasado muchas cosas, Fox ha dicho muchas imbecilidades, pero no voy a comentar nada sobre eso. Sólo voy a decir que Helguera hizo un cartón genial para La Jornada de hoy:

    Ssssstupendo.

    ¿Saben qué más es estupendo? En la cena de navidad de 1998 se me rompió una muela. Tal cual. La maldita decidió que no quería vivir más y se rompió en varios pedazos. Por supuesto que dolió asaz y por supuesto que en dos días no conseguí un dentista. Lo único que me quedó fue matarla con buches de tequila. Bueno, la verdad no la maté pero alivió el dolor y creo que mantuvo a raya la infección.

    Para cuando conseguí un dentista, el infalible «amigo de mi primo, que tiene manitas de seda y uno no siente nada», me convenció de que había que «salvar la pieza». Se sucedieron innumerables y procelosas travesías entre mi casa y el consultorio en las lejanías de Polanco. Sesión tras sesión de dolor. De oir el mismo chiste «te dejé con la boca abierta y babeando ¿a poco no?».

    Pasaron varios meses de una lenta y agónica endodoncia. Luego la fabricación de la «corona». Pero la ceremonia de coronación, tan pomposa como mi impaciencia, nunca se dió. En algún momento una diferencia con la persona que me recomendó al dentista se tradujo en un enfriamiento de la relación médico-paciente al grado de que al final me dió el popular «mi secretaria te llamará para la siguiente cita». Nunca ocurrió en parte porque tampoco me respondió llamadas.

    A los pocos días se cayó la capa protectora que dejó sobre el cacho de muela. Pasaron los años y de la poderosa muela solo quedaron la raíz y algunos fragmentos a ras con la encía.

    Por la diferencia en presiones entre las piezas superiores e inferiores un par de años después se rompió la muela de la mandíbula superior que se corresponde con la aledaña a la tan mentada. Ya son dos muelas rotas.

    Misma historia, pasa el tiempo y de las muelas no queda gran cosa. Para el ojo poco educado, porque el dentista que estoy viéndo las detectó cuando me aproximaba a la puerta de su oficina.

    El martes van pa'fuera las dos. Seis años después se corregirá el error.

    Intermezzo

    ¿Hay alguien aquí que llore por un criminal?

    La pregunta es retórica. Todos lloran por los suyos. No importa que sean despiadados, mezquinos o deleznables. Todos lloran por los suyos. Menos por los desamparados. Menos por los que en la desesperación delinquen.

    ¿Quién sanará mi alma?

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    martes, 08 junio 2004

    En el centro del bosque hierve en un caldero...
    Aunque para mí esta nota se escribe el lunes 7 de junio, formalmente ya es el martes 8 de junio de 2004. Para mí los días no comienzan sino hasta que amanecen, pero haré una excepción para poder escribir sobre lo siguiente.

    Hoy se conmemora el cincuentenario de la muerte de Alan Turing, sin duda el matemático con mayor influencia en el cómputo. He leído algunas biografías suyas, porque hace tiempo me obsesionó conocer a la persona con esa mente portentosa y también porque, qué caray, soy un «vida ajena» y me encanta leer biografías. En fin, de las que leí la que sin duda más me gustó es la de Andrew Hodges ---matemático e historiador--- que además está prologada por Douglas Hofstadter.

    El libro tiene una página que es un excelente complemento al libro, pero avisados sean todos los homófobos de que el autor, al igual que Turing, es homosexual.

    De no ser por esta coincidencia, y el hecho de que Hodges es matemático de profesión e historiador de afición, no sería una biografía tan buena. Varias veces, en diferentes biografías, leí el episodio del suicidio de Turing, pero sólo pude comprender la tragedia en que vivió los ultimos años y que lo llevó al suicidio con este libro.

    Pero no sólo ayuda a comprender los sentimientos y el entorno de Turing sino que además son magistrales las explicaciones de los detalles de su trabajo. En particular el cuarto capítulo «The Relay Race» vale por si sólo. Los demás capítulos tienen cada cual su mérito y en general el trabajo histórico y de análisis documental es titánico, no por la cantidad dado que la mayoría del trabajo se mantuvo oculto hasta hace relativamente poco por las implicaciones militares, sino por lo disperso.

    Tomando en cuenta que fueron las ideas de Turing las que hicieron posible la computadora tal como la conocemos y las que fundaron las ciencias de la computación, y que fue su brillante trabajo en criptografía el que ayudo a que los aliados ganaran la II Guerra Mundial, considero casi obligado el que se lea esta biografía.

    Recomendadísima la biografía a todo mundo, va el ISBN 0-8027-7580-2.

    Bueno, librado el tema del día, van las disquisiciones, o la disquisición a ver qué tan dispuesto estoy a escribir hoy.

    La primera viene del programa «Otros Angulos» que hoy tuvo como tema la arquitectura.

    Frase lapidaria de por medio, «La arquitectura es el testigo insobornable de la grandeza de una civilización» de Octavio Paz, me detuve a pensar de nuevo que el trabajo de un programador es de los más ingratos. Un arquitecto es recordado por años ya sea porque deja un estilo, como Gaudí o Luis Barragán, o porque basta una de sus obras para que sea inmortalizado. Incluso si en su obra priman las mamarrachadas será recordado y por años quedará la constancia de su trabajo.

    En el caso de un programador, uno es el héroe anónimo que saca la chamba a deshoras, ingiriendo litros y litros de café, mal alimentado, a veces a punta de pizzas secas y duras o galletas rancias, para que otros lleguen y se acuesten sobre la cama de laureles que uno les tendió.

    «Uy manito, fíjate que ese Filibundio es un gran planificador». Ajá, a mí me gustaría saber donde estaría ese «planificador» sin los datos oportunos y el análisis automatizado que uno parió tras varias noches en vela.

    Habrán comprendido ya que me refiero al programador que hace sistemas «verticales», que es el ámbito en el que me he movido. Los otros, los que trabajan en grandes empresas que hacen software de uso masivo son aún más anónimos, tanto que no me interesa escribir acerca de ellos.

    Cada que uno libera un sistema, proceso en sí muy doloroso, tiene que hacerse a la idea de que sus días están contados. Es muy triste, pero algunos de los sistemas más grandes en los que he participado no han sobrevivido mas de un par de años. Mi primer trabajo pagado como programador fué en la Subsecretaría de Educación Superior e Investigación Científica de la SEP. El primer sistema en que trabajé y al que dí mantenimiento por cerca de medio año, fue un sistema para llevar todos los asuntos de los becarios de la SEP en universidades privadas, escrito mayormente en Pascal en una Pr1me corriendo Pr1mos. Antes de un año de que el equipo en el que trabajaba salimos de allí, ya lo habían reemplazado por un sistema en dBase II en las que comenzaban a ser las populares PCs.

    En realidad los primeros sistemas en mi vida desaparecieron junto con el hardware en el que corrían. Algunos otros se fueron con DOS y otros por obsoletos en sí.

    Pero los más tristes son los que desaparecieron porque ese era el interés de algunos malnacidos.

    Bien, punto final, hasta aquí llegué por hoy. Y Cenicienta cayó en un trance provocado por la pócima en la manzana...

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    lunes, 07 junio 2004

    Una imperceptible transgresión de dolor
    La inflamación de la muela está bajando. El dolor casi se va. Me gustaría decir: «ya no recuerdo cuanto dolía» pero aún lo tengo presente.

    Fin de semana de cine. Prácticamente no salí de la casa, así que me la pasé viéndo películas. En orden, «Le Souffle au coeur» de Louis Malle, «On the Waterfront» de Elia Kazan, «Fahrenheit 451» de François Truffaut y «The Deerhunter» de Michael Cimino.

    Las dos últimas hace mucho tiempo que no las veía así que merecen los primeros comentarios.

    Truffaut es un dios. De todas sus películas esta era la única que, durante mucho tiempo, dije que no me gustaba. De hecho la compré porque estaba más barata que el resto de su filmografía, quizá porque la edición es gringa en vez de francesa, y porque pensé que había que darle otra oportunidad. Simplemente no la había comprendido. Anteriormente la ví dos veces. La primera vez recuerdo bien que la consideré una película barata de ciencia ficción de los sesentas. Nunca me ha gustado la ciencia ficción, la barata menos aún y si es de los sesentas, es como para vomitar. La segunda vez recuerdo que pensé «seguramente necesitaba la lana y por eso hizo una película por encargo y además en inglés». Pero también noté detalles que la incluían con derecho en la obra de Truffaut. No he leído la novela de Bradbury, por lo mismo, porque no me gusta la ciencia ficción, pero después de esta vista me quedaron ganas.

    Las cosas nuevas que noté: a) la serie de homenajes a Hitchcock; b) la absurda exageración de los colores, quizá protestando porque lo obligaron a filmar en color; c) el contraste tan elaborado entre lo antiguo y lo futurista, seguramente para resaltar lo segundo por problemas de presupuesto; y d) la eterna sensibilidad de Truffaut.

    El caso de «The Deerhunter» es de esas películas que lo marcan a uno de por vida. Esa fue la película con la que decidí que Robert De Niro es el mejor actor que hay. Con la segunda parte de «The Godfather», luego «Taxi Driver» y «1900» estaba casi seguro, pero esta fue la definitiva. Con «Raging Bull» me volvió a impresionar y no importa cuanta porquería haya echo después (aunque muchas muy buenas también), será difícil que alguien lo desbanque.

    En sí la historia de «The Deerhunter» es demoledora, la dirección estupenda, las actuaciones de Crhistopher Walken, De Niro, John Cazale, John Savage y Meryl Streep son todas de primera.

    Consulté la filmografía de Cazale para saber porque no había hecho más películas y me enteré de que para cuando estaba filmando esta ya tenía cancer diagnosticado. Murió poco después de que la terminó. Quizá lo recuerden por el papel de Fredo en «The Godfather», pero creo que el mejor papel que hizo fue el del socio de Al Pacino en el asalto al banco en «Dog Day Afternoon».

    No sabría decir en que lugar, pero definitivamente «On the Waterfront» está entre mis diez películas favoritas. Es también una de esas películas que tengo que ver con frecuencia.

    Finalmente, «Le Souffle au coeur». ¿Qué se puede decir de una película en la que el incesto de un adolescente de quince años con su madre es pintado tan natural? Es una película muy fresca, aunque es de principios de la década de los 1970, y que pinta la entrada a la vida del personaje con tanto desenfado que no incomoda.

    En realidad vi más películas, pero no vale la pena mencionarlas.

    Se preguntarán qué leí en Proceso hoy. Nada destacable. Los recuentos de las mentiras de Fox y otros panistas destacados llega a ser tan aburrido que no vale la pena mencionarlo.

    ¿Alguna sesuda e ingeniosa introspección? No, este fin de semana sólo vi películas. Trabajé un poco un problema de demografía, pero más como divertimento que como algo útil. En realidad tenía que hacer algo puntual, pero digamos que discurrí por los caminos de la futilidad lúdica.

    Bueno, algo extraordinario es que ayer hice la mejor omelete con champiñones hasta ahora. La acompañé con puré de papa (sí, del de paquetito) y un chorro de chiles jalapeños. Qué delicia. La sigo paladeando.

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    sábado, 05 junio 2004

    Disculpe las molestias que esta obra literaria le cause
    Por remodelación del autor este blog estará fuera de servicio por un par de días.

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    jueves, 03 junio 2004

    Maldigo ese sueño
    Atravesar media ciudad dos veces no cuenta como atravesarla completa una vez. Sin embargo, hacer lo primero cansa el doble que lo segundo.

    Se preguntarán porque atravesé media ciudad dos veces...

    Hoy leí más crónicas acerca de la represión en Guadalajara durante la cumbre entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea. Tanto en los periódicos como las que me siguen llegando por emilio. No cabe duda, el estado tiene el monopolio del ejercicio «legítimo» de la violencia y pretende seguir manteniéndolo.

    En particular el testimonio de Silvia Ordaz Amor, mujer española detenida y deportada, es ejemplar. No sólo no participó en la protesta violenta que todos vimos en la tele, que a final de cuentas no importa, porque el estado no «tiene» porque justificar sus acciones y no mostró pruebas de que los detenidos correspondan con los que fueron filmados cometiendo desmanes y estropicios. La detuvieron varias horas después, al tiempo que abordaba un autobús en una zona alejada del centro.

    Todos vimos que la policía tenía completamente rodeados a los rijosos en el momento culminante de la violencia. Es decir, son testigos del delito y deciden que no es oportuno detenerlos en ese momento, en flagrancia. Quizá no les interesaba detener a esos vándalos. Las detenciones se hicieron después, y hasta el momento no han mostrado pruebas de que los detenidos sean los que todos vimos en los periódicos y noticieros.

    Continúa el testimonio de Silvia con el cómo fueron vejados y humillados en el sitio donde los retuvieron secuestrados. Digo secuestrados porque hasta el momento no se les ha declarado detenidos ni se les ha presentado ante un juez.

    Para colmo, cuando se presenta el cónsul del gobierno español ante sus cuatro connacionales para informarles que serían deportados, suelta una de esas frases lapidarias. Cita textual:

    ...Cuando intentamos explicarle que nuestras detenciones habían sido ilegales y que no había acusación ni pruebas contra nosotros, nos contestó algo parecido a «si estáis aquí, algo habréis hecho».

    No sé porqué pero esa respuesta tiene un tufo a PP que tira de espaldas. Claro, los estados fascistas son los primeros en validarse entre sí.

    No lo he escrito, pero estoy consternado por la pérdida de la credencial de elector. Lo que ocurre es que cuando trabajé en la SETRAVI en la Dirección del Registro Público del Transporte me tocó recibir varias cartas de ciudadanos preocupados porque les llegaban a su nombre tenencias de autos que ellos no tenían, la mayoría de ellos de lujo. Al hacer una investigación resultó que estos vehículos se registraban con los datos de ciudadanos que habían perdido o les había sido robada una identificación, la gran mayoría de las veces la credencial de elector.

    Siguiendo con la investigación llegamos a determinar que varios de esos autos además eran «chocolates», es decir autos introducidos indebidamente al país y que además se «legalizaban» de esa irregular manera.

    Peor aún fue adentrarse en los peligros de las identificaciones cuando me tocó trabajar en el proyecto de las nuevas licencias de conducir. Decidímos eliminar los datos de dirección de la persona, porque además por la pérdida por robo o extravío de dicho documento se arriesgaban los «secuestros exprés».

    Pero se pone aún peor la cosa, los bancos se quejaban de la cantidad de fraudes que se habían cometido con licencias de conducir. Digamos que el fulano A se encuentra la identificación del fulano B y que ambos son conocidos. Además el fulano A tiene manera de averiguar el número de cuenta y el saldo de la chequera de B, por ejemplo, porque como sabe donde vive pasa por allí y se «encuentra» un estado de cuenta del banco, o se lo compra al cartero. Con esa información B falsifica una identificación con el nombre y dirección de A, pero con la foto de B y una firma de A reproducida por B. Esto puede ser con maestría y paciencia en su propia casa o simplemente se presenta y solicita la misma identificación pero dando los datos de A.

    Con la información bancaria y la identificación se presenta a una sucursal cualquiera del banco de A y pide un cheque de caja (porque olvidó la chequera en la casa) por una cantidad menor a la que sabe que tiene A en su cuenta. Se identifica con la segunda versión de la identificación y cambia el cheque en el momento.

    Mañana mismo voy a levantar un acta de barandilla notificando que perdí la mentada credencial de elector. Es más, de aquí en adelante si me la piden para entrar en algún sitio, se las mostraré para que vean que soy yo y que me llamo tal como me registro e incluso les permitiré que copien el número de credencial, pero no la volveré a dejar en ningún sitio aunque ello implique que haya sitios a los que no pueda entrar.

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    miércoles, 02 junio 2004

    Engañando a los sentidos
    Ayer no escribí nada porque me dolían la cabeza y la encía. Así no se puede. Me acosté temprano, como a la una y conseguí dormirme pasadas las cinco de la mañana.

    Bueno, ayer lo único notable es que me dolía la encía y Adriana, una compañera de trabajo, me recomendó que me dejara un algodón con alcohol sobre el área de la encia que se me inflamó.

    Es una sensación muy extraña. En primer lugar porque el alcohol así sabe a rayos y con jugo de naranja no me habría hecho efecto.

    Luego de aplicar el invento por unos diez minutos dejé de sentir la encía y la lengua. Al poco rato de quitármelo sentía la piel que había estado en contacto como si estuviese toda arrugada. Pero el efecto fue el deseado. Me olvidé de la encía por un par de horas.

    Ya en la casa no pude hacer nada, porque no tengo alcohol del 96 y ponerle brandy a la encía me pareció un desperdicio. Que se emborrache con alcohol del barato no me importa, pero el brandy lo guardo para mí. ¡Qué caray!

    Pasemos a los acontecimientos de este día. Primero, los martes y viernes viene la Sra. Suzy que me ayuda a mantener la casa limpia. Un tiradero para infartar al más cuajado, pero muy limpio. En cuanto la ví le encomendé la tarea de deshacerse de las hormigas que estában dentro de la aspiradora. Creo que estaban aún dentro de la aspiradora, porque ayer en las alucinaciones causadas por el alcohol decidí meter la aspiradora completa dentro de una gran bolsa de basura y cerrarla lo mejor posible. Hoy al abrir la bolsa aparentemente no había hormigas en la bolsa, así que lo más probable es que continuaran dentro de la aspiradora.

    Mi teoría es que dentro de la aspiradora encontraron un ambiente propicio para darse las grandes vacaciones. Es como para nosotros irse a la playa: ellas se van a un lugar repleto de polvo recreativo e inmundicias de las que buscan por los rincones en cantidades abundantes. ¡Qué felices han de ser allí!. En estos momentos han de estar en ese ambiente dentro de una bolsa de basura que va rumbo a alguno de los tiraderos de basura de la ciudad. ¡He becado unas estupendas vacaciones a un grupo de alegres hormigas!

    Fui a la Fac., firmé el contrato y dí la clase. Comenté el punto con Víctor Hugo y Mario Arturo y partí a Nutrición. Alegremente codifiqué y debugeé un cacho de código. Regresé a la casa e hice un experimento.

    La idea es que mientras preparamos algo de comer comenzamos a paladear los sabores de la comida que ingerimos. Decidí engañar a mi organismo. Saqué todo lo necesario para preparar Hot Cakes y comencé a preparar la masa. (Mientras tanto, como quien no quiere la cosa, eche a la freidora unas papas y unos dedos de queso.) Continúe con la elaboración de los panqueques. De vez en cuando probaba una gotita de la masa para probar si la cantidad de vainilla había sido la adecuada. Mi paladar comenzó a recordar el exquisito sabor de los Hot Cakes y el estómago rugía esperándolos. Pones mantequilla a derretir y viertes la masa en la sartén, el estómago se inquieta. (Sacas las papas y los deditos de queso de la freidora y los envuelves en papel absorbente.)

    Preparas uno, dos, tres... hasta una docena de Hot Cakes y cubres el plato donde los pusiste con otro plato. (Inocentemente le pones ketchup, mostaza y salsa chipotle marca «Lucero» a las papas y el queso.)

    El estómago está que no puede más. La lengua está felíz porque algo suavecito y dulzón viene en camino. Y de repente con un tenedor tomas una papa y un trozo de queso empapados en la mezcla anaranjada y en cuanto la depositas sobre la lengua, el engaño está hecho.

    Un shock al organismo. ¿Donde está ese familiar sabor del Hot Cake? ¿Qué es este amargo sabor que percibo? ¡Oh no! El fabricante de agruras ataca de nuevo.

    Me espera una larga noche de agruras y eruptos.

    ¿Qué fué de los Hot Cakes? Fácil. Cuando viví en Panamá adquirí esta maña. En la noche se hacen Hot Cakes y se exprimen naranjas, luego se meten al refri toda la noche. En la mañana se hace una tortilla de patatas, se mete al refri y se sacan los Hot Cakes y el jugo de naranja ya muy frios.

    Se comen los Hot Cakes empapados en jugo de naranja helado. En la noche se come uno la tortilla de patatas bien fria. Eso y los jaiboles repletos de hielo son la única manera de sobrellevar los calores del trópico.

    ¿Qué olvidé exprimir las naranjas? Para nada, estamos en pleno siglo XXI, ahora uno compra el jugo de naranja ya preparado y aprovecha el tiempo que se ahorra para ver en la televisión qué más se puede comprar.

    Para terminar, estoy muy contento por la renuncia de Felipe Calderón. Ojalá más panistas sigan pronto su ejemplo.

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